lunes, 26 de febrero de 2007

¡Me casé con tu mamá!


-Me casé con tu mamá.


-¡Fenómeno! dijo Lolita,


Humbert se hizo su padrastro de la noche a la mañana. Lo grave es que Lolita en su pequeño pensamiento, en sus doce años, sospechaba, que Humbert, estaba enamorado, era, de ella. Lolita no alcanzaba afirmar el amor por ella como mujer. El que se haya convertido en su papá le dio a la historia un vuelco mas psicopático. A la historia, mas no a Humbert Humbert. Un psicopata no siente culpa. En esta novela, Humbert, no hace mas que dramatizar ésta situación poniéndose a si mismo como el monstruo de cuatro cabezas. Sin embargo en las pausas de la contradicción de su pensamiento,dice:


“Si me recreo algún tiempo en los temores y vacilaciones de esa noche distante,es porque insisto en demostrar que no soy, ni fui nunca, ni pude haberlo sido, un canalla brutal. Las regiones apacibles y vagas en que reptaba eran el patrimonio de los poetas, no el acechante terreno del delito. Si hubiera llegado a mi meta, mi éxtasis habría sido todo suavidad, un caso de combustión interna cuyo valor apenas habría sentido Lolita, aun completamente despierta.”


Mas adelante dice: “Pero, con franqueza, éstas son cuestiones que no vienen al caso; no me interesa en absoluto el llamado "sexo". Cualquiera puede imaginar esos elementos de animalidad. Una tarea más importante me atrae: establecer de una vez por todas la peligrosa magia de las nínfulas.”


Él 39 y ella doce años.


Él la amaba con locura, ella ni sabía lo que era amor.(si es que eso se puede entender)


Él buscaba el mismo sexo de su infancia, ella simplemente no tenía edad para saber lo que quería, si acaso eso ha de saberse.


Él la amó a primera vista y para siempre, ella no tuvo opción, pues era una nínfula.


Y, ¿qué es una nínfula?



- Una chiquilla de 12 a 15 años. Importante; no toda niña de esa edad es nínfula.


- Atractiva, muy coqueta, llamativa, pero, no necesariamente una bonita colegiala
o girl scout.


- “No tiene acné aunque se atiborre de la comida mas grasienta.”


- “Demoníaca”, pero inconsciente de su poder ligeramente felino.


- Poseedora de amor y deseo prematuro.


- Tierna y de soñadora puerilidad.


- Todavía no es posesiva como la mujer adulta.


- Cínica, vulgar e interesada, por lo general vivaz.


- Pestañas abundantes y mirada insistente y algunas veces muy cruel.


- Escaladora precoz.


- Se burla de la virginidad de las demas.


- Una estrella de cine en ciernes, una chica saludable, pulcra, fuerte y normal. La salubridad de Inrid Bergman en Casablanca, pero con doce años y cabello largo.



¡Ah!, algunas mujeres adultas de hoy, pueden relatar su cronología de cuando eran nínfulas, aunque olviden fácil aquella etapa de su vida.



En el caso de Humbert, nínfula es aquella de la se enamoró “a primera vista, a segunda vista a última vista..” Eso lo hace ser de naturaleza humana, es decir fiel hasta lo insaciable, y así la historia trata de amor, va de amor. No es que Humbert se tenía que enamorar de una nínfula, sino que el amor de Humbert fue una nínfula. Tenía la curiosidad, pero raro, se enamoró. Y le tocó la peor versión del amor.


Cuando Humbert pisa la cúspide de su enamoramiento por aquella nínfula, su Lo, descubierta, pero aun no conquistada, es sorprendido por su ida a un campamento de verano enviada por la madre de ella. Humbert dice:”Sabía que me había enamorado de Lolita para siempre; pero también sabía que ella no sería siempre Lolita. El primero de enero tendría trece años. Dos años más, y habría dejado de ser nínfula para convertirse en una jovencita, y poco después pasaría a ser el colmo de los horrores: una universitaria”


¡Que tristeza la vida, amó a Dolores hasta el final!


“A pesar de lo que había crecido, para mí era más nínfula que nunca, con aquellas piernas y brazos color melocotón y aquel equipo de tenis para adolescente. ¡Me recordaba los ángeles del cielo!


Para no dejar de ver a su Lolita, tuvo que casarse con su mamá, la señora Haze . No la mata, pero repentinamente muere, a partir de allí comienza la tragedia otra vez.


¿Cómo es que Humbert se amolda al mundo de la edad de Lo?, ¿cómo es que no se aburre de Lo?, ¿cómo la puede seguir amando? ..un tipo de literatura ligeramente superior “le olia a escuela”… Lo, no quería desperdiciar sus “vacaciones” con lecturas ”superiores”. Celoso de todos los varones con que se cruzaban, Humbert presentía su trágico destino, el de él.


Pero, Humbert acepta ese mundo, su Lolita como pareja. “Al permitir que Lolita estudiara arte escénico, le di pie-tonto enamorado- para que cultivara el arte del engaño…En realidad lo que hizo fue aprender a traicionarme.” Su enorme pensamiento no omite la idea de que para Lo, es y será siendo, su “querido” papá. “saberlo era un infierno, pequeña mía” –dice Humbert.


Hay que hacer un paréntesis, y recomenzar la historia. El primer amor en la vida de Humbert fue una niña, su niña iniciática llamada Annabel, pocos meses menor que él. “Nos queriamos con un amor prematuro” dice Humbert. Cuatro meses después de su arrebatador amor a primera vista, en aquel verano remoto, Annabel murió de tifus. Así que, Lolita empezó con Annabel. Su pecado fue encontrar de nuevo ese amor de marras, aquella precursora de Lolita, la misma acechante adoración.


Para Humbert; escritor y poeta, todo el enorme mundo era un juzgado. No dejaba de dar esa terrorifica carta de presentación. Siempre examinando su caso, ante el mundo intelectual, ante los sentimentaloides, ante las señoras de sociedad, ante los lectores imparciales, ante los lectores sacudidos por la risa, o por la tristeza, en fin, ante damas y caballeros.


“Quizás interese saber a los psicólogos, ahora que viene a cuento, que tengo la capacidad- caso harto singular, supongo- de verter lágrimas mientras doy rienda suelta a los torrentes de mi lujuria”


“No frunzas el ceño, lector; no quiero dar la impresión de que no conseguí ser feliz.
El lector debe comprender que, dueño y señor de una nínfula, el encantado viajero está, por así decirlo, más alla de la felicidad.”


Vladimir Nabokov hizo una novela valiente, cualquiera sea su época, llena de pensamiento maduro y genial, trata la naturaleza humana, pone al hombre como tal. Eso nos pega, nos llega, de pronto estremece, no deja pararnos de la silla, es como el arte. Y al final nos damos cuenta que todo en absoluto es un invento. El escritor de la novela se atribuye ser el presentador y crítico implacable de Humbert, el John Ray, que sea eso, también un invento, lo sabemos al final, cuando nos convence de todo lo malo que hay en Humbert.

Y todavía no nos hemos referido a la genial muerte de Clare Quilty, el que destrozó
el corazón de su Lo.¿Cómo la podía seguir amando? Nabokov, puso a Humbert movido por un montón de variantes, y no paró hasta ser juzgado para salvar no su cabeza sino su alma. El alma, oxígeno de los poetas para ser comprendido.


“… -Pienso, dice Humbert -en el secreto de los pigmentos perdurables…en el refugio del arte. Y esa es la única inmortalidad que tú y yo podemos compartir, Lolita mía.


Nabokov, escribió bien, pues pensó bien. Refiriéndose a sí mismo, dijo: “Pienso como un genio, escribo como un autor, y hablo como un niño”. Lo que escribió en “Lolita”, lo pensó como un genio.

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