sábado 8 de agosto de 2009

Tarde de Lluvia

Lo mejor es cuando se juntan el hambre y las ganas de comer y si se acompaña con vino y un buen libro del que hablar, la dicha sólo es mayor si en vez de un amigo son cinco con los que se puede conversar.

La tarde avanzaba deshaciéndose del bochorno que nos dejó la lluvia y las ideas se convirtieron en sentimientos que encontraron su reflejo en los pasajes marcados de los libros. Derivamos a la charla amistosa, los problemas cotidianos, las angustias de la vida que no nos dejan ni un momento, alguien se marcha, uno más que no aguanta la patria, el socialismo y la muerte, nuestras palabras le abrazan, le aconsejan, le atormentan ... le deseamos lo mejor.

Me escapo por el camino de piedra hasta el borde del jardín, ya la humedad ha bajado la temperatura y el agua que cubre la grama mojará nuestros zapatos más o menos en el mismo lugar en el que alguna vez nos reunimos, unos en puntilla, otros barriga adentro y todos con una sonrisa congelada para el flash de la cámara.

Nuestro próximo motivo, "Doña Bárbara", no hace falta presentación, la lucha del bien y el mal, cada cual con sus motivos, ¿Quién tiene la razón?

Thiany González

sábado 25 de abril de 2009

Steinbeck sin mucho Sueño Americano



¡No me atrapo la novela! comentaban unos y otros comentaban que si lograron leerla hasta el final. Una serie de personajes en un autobús, unos tan parecidos a nosotros y otros tan distantes de nuestra idiosincrasia, complejos como todos, tratando de llegar al final de un camino, que en la novela realmente no importa mucho, sin exponerse demasiado. Lo que Steinbeck le importa es la interacción de estos personajes, sus sueños, sus complejos detrás de las máscaras, sus ambigüedades. La descripción de cada personaje y las tensiones creadas durante el viaje son analizadas y descritas con excelencia. Exageradamente minucioso con el paisaje. La traducción trae una cantidad de palabras en el texto ajenas al uso común de nuestro lenguaje lo que nos llama la atención. “Ningunear”, ¿quien no ha sido ninguneado? Cada quien habla de algún personaje que le impacta en ese microclima llamado autobús que parece no llegar a un destino, pero una acotación del libro desvía completamente la conversación: “Pero también había otra razón. Ella lo amaba. Lo amaba de verdad. Él lo sabía, y eso no se puede dejar así como así. Es algo que tiene su estructura, su arquitectura propia, y no se puede abandonar sin ver arrancado un trozo del propio ser. Por tanto si quieres seguir entero, te quedas, sin que importe lo mucho que te disguste el quedarte. Juan no era un hombre de engañarse a si mismo”. Y entonces comenzó la verdadera tertulia. ¿Cuánto quiso decir Steinbeck de las relaciones humanas con esto? ¿Tiene el matrimonio una estructura, una arquitectura propia que no se puede abandonar? ¿Y si la abandonas, quedas cercenado? Será preferible soportar la pesada rutina y obviar la levedad del ser como nos relataba Milán Kundera en su libro. ¿Quién? no quiere engañarse a sí mismo y volver a sentir el enamoramiento, aunque este signifique quedar cercenado cada vez que se intenta. Esta acelerada vida donde lo práctico nos presiona cada vez más, las relaciones se vuelven más complejas, demasiados productos en el mercado de fácil acceso, ofrecen la felicidad. Pero quien tiene tiempo y compromiso para elaborar complejos menús donde la pasión, el amor, el cariño, el respeto, la individualidad satisfagan la receta, la estructura, la arquitectura de una relación amorosa… Definitivamente el autobús perdido de Steinbeck no da precisamente la receta perfecta para el sueño americano.

Ingrid Melizan

Como colofón al comentario, algunas de las imágenes del grupo Sírculo, durante la reunión que sostuvieron para conversar sobre la obra de laureado del Nóbel, John Steinbeck.




















COMENTARIO SOBRE EL AUTOBÚS PERDIDO, extraído del bloghttp://confiesoqueheleido.blogspot.com/2008/03/el-autobs-perdido-john-steinbeck.html

Autor: Gww

La obra de Steinbeck se reparte entre grandes novelas con resonancias míticas, grandiosas (Al este del Edén, Los hechos del Rey Arturo o Las uvas de la ira) y narraciones sobre pequeñas historias (De ratones y hombres, La perla, ...). Sin embargo, en todas ellas subyace una corriente pasional soterrada, callada, que se pone de manifiesto en las tensiones que surgen entre los personajes de sus libros. En ocasiones esta tensión no se refleja explícitamente en el texto, adivinándose entre líneas, a través de conversaciones y, fundamentalmente, a través de sutiles referencias combinadas con silencios cómplices.
El autobús perdido responde plenamente al planteamiento anterior. La novela carece prácticamente de argumento y toda la trama se impulsa en el comportamiento de unos personajes condenados a relacionarse pese a sus diferencias insalvables. Esta convivencia forzada da lugar a transacciones, acuerdos, conflictos y luchas apenas disimuladas reproduciendo a pequeña escala la sociedad americana que trataba de recuperar la cordura tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el concreto marco histórico no condicional la lectura de la novela ya que los tipos que los personajes representan pueden ser fácilmente identificables en nuestros días.
Los pasajeros de un autobús local que conecta las líneas principales de San Isidro y San Juan de la Cruz quedan atrapados en Rebel Corners, un enclave ocupado únicamente por el área de servicio que sirve de base al negocio de Juan Chicoy como conductor de la línea de autobús y en la que trabaja su compañera (Alice) y una empleada (Norma). La avería que ha impedido completar el viaje es reparada a la mañana siguiente de modo que pueden iniciar el viaje nuevamente de camino a la civilización. Sin embargo, deben enfrentar un nuevo problema ya que un puente de la carretera amenaza con venirse abajo por la súbita crecida de las aguas. La novela ni siquiera despeja la duda de si la expedición logra llegar a su destino. No es relevante a ningún efecto, la esencia de la novela está en sus personajes.
Juan Chicoy, es un mejicano que ha asumido perfectamente los valores (y el idioma) americanos si bien, en su fuero interno comienza a aflorar la necesidad de cambio en la forma de retorno a su tierra natal. El principal obstáculo es su compañera, Alice, una mujer ya madura, consumida por las dudas sobre el atractivo que sigue ejerciendo sobre su compañero. Sus sueños rotos se aferran aún a esa relación como refugio último. Cuando su confianza se tambalea, cae en la depresión y en el alcohol como único remedio. Alice es la perfecta imagen de una perdedora, incapaz de asumir las riendas de su destino, sometida por tanto al dictado de Juan o de sus nervios.
Junto a esta extraña pareja tenemos a un joven ayudante de mecánico (con un problema de acné que le martiriza ya que cree que le impide relacionarse con mujeres y le priva de que los adultos le acepten como tal), con ambiciones por convertirse en operador de radar y quizá embarcarse en la marina y recorrer el mundo. Sin embargo, su mayor logro consiste en que su jefe, Juan, le reconozca como adulto y deje de llamarle por el despectivo apelativo “Pimples” que arrastra desde hace varios años por su acné.
Norma, la ayudante de camarera del área de servicio es una joven que vive engañándose a sí misma sobre su situación. Cree estar de camino a una vida de lujo y elegancia propia de los actores de Hollywood; sin embargo, su vida languidece haciendo tareas de camarera y descuidando su aspecto físico al que no sabe sacar partido. Vive en una continua indecisión entre lanzarse tras sus sueños o continuar en su monótona pero más segura vida. Un pequeño conflicto con Alice inclinará la balanza con resultados inciertos.
Junto a estos personajes, la avería del autobús ha dejado en tierra a un muestrario variado de la América de posguerra. Ernest Horton, un excombatiente que trata de comenzar su vida de cero como comercial de una compañía de artículos de broma. Se muestra confiado en sí mismo, en su talento; tiene iniciativa y planes para el futuro pero la guerra también le ha dejado un leve toque de cinismo que le aleja de la generación anterior representada por Pritchard, un directivo de una gran empresa que durante la guerra quedó en casa trabajando sin vacaciones en favor del esfuerzo bélico industrial. Sabe reconocer la ambición y el talento del joven Horton pero, al tiempo, desconfía de él. Ambos juegan en el mismo terreno pero con reglas distintas, la guerra lo ha trastocado todo. El desencanto del primero y su orgullo ante las propuestas aparentemente bienintencionadas de Pritchard acaban por desengañar a éste; un desentendimiento sintomático de que los tiempos están cambiando.
Al maduro directivo le acompaña su esposa (Bernice) y su atractiva hija (Mildred). Tras el fin de la guerra éstas son sus primeras vacaciones y la esposa ha elegido como destino Méjico (mejor aún, ha permitido que su marido crea haber elegido él mismo). Considera que es un lugar que combina exotismo y cierto grado de peligrosidad que le permitirán un regreso triunfal plagado de anécdotas que no encontrarán réplica entre su círculo de remilgadas amigas. Su ordenada vida se apoya en la imagen de un matrimonio feliz, de su propia imagen de madre y esposa abnegada. Sin embargo, por momentos, el matrimonio parece herido de muerte si no fuera porque la pasión desapareció hace tanto tiempo que ya no queda nada que matar.
La hija de ambos, luce un atractivo sexual apenas disimulado por las conveniencias de la familia que la cobija, lo que no le ha impedido tener alguna experiencia de la vida de la que guarda gratos recuerdos. Su tendencia a la ligereza de conducta o sus sueños de vida independiente y libre son vistos por su padre como parte del juego natural de la madurez, esos deseos son deseables a cierta edad y son necesarios antes de ingresar definitivamente en la monótona y respetable vida adulta.
Sólo nos quedan otros dos protagonistas. Una atractiva mujer (Camille es el nombre que emplea para presentarse al grupo) se suma al grupo la misma mañana en que se reemprende el viaje. Inmediatamente atrae la atención de todos los varones, pese a que sólo pretende organizar una vida alejada de un pasado insatisfactorio. Su atractivo le conduce inevitablemente a continuos problemas con hombres y mujeres, pese a lo cuál lo cultiva con esmero su aspecto físico. En su visión de la vida, esa atracción es su única arma para ganar la batalla a una vida injusta y que le lleva dando tumbos por los más bajos caminos. Norma encuentra en Camille a su aliada natural cayendo en una rendida admiración, no sólo por su físico y recursos sino por su autonomía e independencia. Mildred, sin embargo, ve a Camille como un peligro, una amenaza, presiente algo turbio en su presencia y evita el contacto.
Finalmente, un anciano a punto de fallecer, amargado con el mundo, trata de atraer la atención sobre sí mediante continuas quejas y protestas. Nada le parece correcto ni suficiente, nadie le parece tener buen juicio. Sin embargo, no puede dejar de seguir unido al grupo, necesita su compañía y su existencia acaba por depender de que le agarren la lengua durante todo el viaje tras sufrir un ataque epiléptico.
Esta amalgama de caracteres interactúa de continuo en la obra, tejiendo una compleja red de relaciones, amistades, reparos y luchas, en la que Steinbeck no queda apresado. Estas relaciones, en continuo proceso de adaptación y cambio son la estructura sólida sobre la que yace la casi inexistente trama argumental. Como en un pequeño laboratorio de ciencias sociales, Steinbeck toma a sus pequeñas cobayas y las expone a las más diversas pruebas. No hay un sentimiento o un deseo que no quede sin explorar, en ocasiones desde varias perspectivas al mismo tiempo. Así, la atracción que ejerce Camille se manifiesta de manera diferente en el inmaduro Pimples (quien la ve como un trofeo inalcanzable), en el joven Horton (que desea tan sólo su compañía carnal) o en Mr. Pritchard, quien le propone convertirla en su secretaria como culminación de una fantasía erótica de la que ni siquiera llega a ser totalmente consciente.
Lo mismo ocurre con el temor a la pérdida de los seres que nos rodean, el sentimiento de orgullo o el ánimo de impresionar. La ternura y el cariño conviven con la hipocresía y el desprecio. El afán de superación, con el esfuerzo por escapar de una realidad atenazante. Como la vida misma, encerrada en la cabina de un autobús perdido en el medio de ninguna parte con unos pasajeros camino de ningún lugar
Gww

lunes 23 de marzo de 2009

Una reunión exquisita!!

Después de un prolongado tiempo, varios miembros de Sírculo (Eva, Yolanda, Thiany, Dulce, Ingrid y Carlos) confluímos nuevamente en el acogedor ambiente de la casa de Ingrid Melizan en San Luis (Caracas). Disfrutando una placentera tarde dominguera, los temas de conversación giraban en torno al "sueño americano", literatura erótica, ciencia ficción, entre otras.

A medida que fluía la tarde, a pesar de que teníamos todas las intenciones de solo conversar sobre generalidades, casi sin darnos cuenta nos dejamos llevar por lo poco (o mucho) de lo que habíamos leído sobre "El Último Autobús" (John Steinbeck). Saltó a la palestra lo que esta obra tocaba; el sueño americano. Mucho por discutir; mucho por indagar. Cuando apenas habíamos esbozado el tema, los aires vespertinos atrajeron a nosotros otros dos: el erotismo y la ciencia ficción. Vaya cambios! Sin embargo, nos trajo todo esto a que Thiany maravillosamente sugirió que el grupo debería ir leyendo obras tuviesen un tópico específico. De ahí que ciencia ficción, erotismo, sueño americano, se convirtiesen en destinos literarios en nuestras futuras lecturas. A todos nos agradó esa excelente idea.

Pero como el tiempo no es eterno, la tarde dio paso al ocaso y no nos quedó sino despedirnos hasta la próxima reunión, donde si discutiremos a fondo el libro de Steinbeck y le daremos nuevamente rienda suelta a nuestras opiniones e ideas. Como "Finale", algunas de las imágenes de esa muy productiva reunión. Mil gracias Ingrid por ser una anfitriona tan exclusiva!



miércoles 19 de noviembre de 2008

John Steinbeck


John Steinbeck
(Tomado de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/John_Steinbeck)

John Earnest Steinbeck (27 de febrero de 1902 – 20 de diciembre de 1968) escritor norteamericano de mediados del siglo XX cuyas obras describen a menudo California.

Nace en Salinas, California, hijo de John, tesorero, y de Olivia Steinbeck, docente. Tiene tres hermanas. Estudia en Salinas y luego en la Universidad de Stanford. Desempeña distintos trabajos, luego abandona sus estudios y se marcha a Nueva York en 1925. Trabaja un breve periodo de tiempo en el New York American, pero regresa a Salinas en 1926.

En 1929 escribe su primera novela, la copa de oro (Cup of gold : A life of Sir Henry Morgan, Buccaneer, with Ocasional Reference to History), una ficción histórica basada en la vida de Henry Morgan, que no tiene éxito. En 1930 se casa con Carol Henning y se traslada a Pacific Grove donde conoce a Edward Ricketts, biólogo marino con el que tendrá una gran amistad.

En 1932, publica The Pastures of Heaven, un conjunto de historias situadas en la ciudad de Monterrey. En 1933, publica The Red Pony y To a God Unknown. Su madre muere en 1934 y su padre en 1935. En ese mismo año escribe Tortilla Flat con el que recibe su primer premio literario – la medalla de oro a la mejor novela escrita por un californiano concedido por el Commonwealth Club of California. Este compendio de historias humorísticas obtiene cierto éxito. Traba amistad con su editor, Pascal Covici.

Con Of Mice and Men e In Dubious Battle, publicados en 1936, sus obras adquieren más seriedad. Es galardonado con el New York Drama Critics Award. Después de The Long Valley en 1937 y Their Blood is Strong – un reportaje sobre los trabajadores inmigrantes en 1938, publica The Grapes of Wrath en 1939, que considera es su mejor obra. No obstante, estimando que su escrito es demasiado revolucionario para tener éxito, acuerda con su editor una tirada pequeña. El libro alcanza el éxito pero se le reprocha el lenguaje utilizado así como las ideas desarrolladas. El libro llega a prohibirse en varias ciudades de California. En 1940, cuando la novela es adaptada al cine, recibe el premio Pulitzer. Fue premio Nobel de literatura en 1962. Muere el 20 de diciembre de 1968 en Nueva York.

A lo largo de su vida, John Steinbeck tuvo como símbolo Pigasus (de pig, cerdo en inglés y Pegasus), un cerdo volador, “atado a la tierra pero aspirando a volar”.

Obras

* Cup of Gold 1929 - ("La taza de oro").
* Las praderas del cielo, 1932 - (Ediciones del Viento, 2007).
* The Red Pony 1933 - ("El poni rojo").
* A un dios desconocido (novela)1933 - (To a God Unknown)
* Tortilla flat 1935
* In Dubious Battle 1936 - ("Hubo una vez una guerra").
* Los vagabundos de la cosecha 1936 - (Libros del Asteroide, 2007)
* De ratones y hombres 1937 - (Of Mice and Men)
* La fuerza bruta 1937
* Un diario ruso 1938 - (A Russian Journal)
* El valle Largo 1938 - (The Long Valley)
* The Chrysantheumums 1938
* Las uvas de la ira 1939 - (Grapes of Wrath)
* La caída de la luna (The moon is down) 1942
* Cannery Row 1945
* La perla 1947 - (The Pearl)
* El ómnibus perdido 1947.
* Por el mar de Cortés 1951.
* Al este del eden 1952 - (East of Eden)
* Viva Zapata 1952.
* Jueves Dulce 1954 - (Sweet Thursday)
* The Short Reign of Pippin IV 1957 [El Breve Reinado de Pipino IV]
* The winter of our discontent 1961 - ("Los descontentos").
* Viajes con Charley en busca de America 1962 (Travels with Charley in Search of America)
* Norteamérica y los norteamericanos 1968.
* The Acts of King Arthur and His Noble Knights 1976 - ("Los hechos del Rey Arturo y sus nobles caballeros")

lunes 4 de febrero de 2008

Reunión de Sírculo - Sábado 26 de enero, 2008






La tertulia sabatina que sostuvo el grupo Sírculo, contó con la amable presencia de los invitados especiales Salvador Fleján y Luis Yslas. Hubo una concurrida asistencia y participación de varios miembros del grupo, que se dieron cita en la hermosa casa de nuestra anfitriona Ingrid Melizan. Entre los presentes, además de los invitados y de la anfitriona, estuvieron Alexaida, Thiany, Mónika, Aliza y Carlos.
Aprovechamos la oportunidad de conversar con Luis y Salvador, para ahondar un poco más en la importancia que giraba en torno a la obra de Bryce Echenique, “Un Mundo para Julius”. Posteriormente, nos adentramos en el tema principal: las obras de Federico Vegas, especialmente “Miedo, Pudor y Deleite”. Como introducción, Luis y Salvador hacieron una excelente síntesis de dos obras anteriores de Vegas: “Falke” y “Borrador” (uno de sus primeros libros). Tal como acotó Salvador, “Falke” es totalmente diferente en estilo e historia que “Miedo, Pudor y Dleite”, por lo cual nos recomendó leerla también. Sin entrar en demasiados detalles, el grupo en general encontró esta novela muy fresca y entretenida. La narrativa de Vegas es de una calidad tal que llega en un momento a confundir al lector, si lo que está leyendo es el personaje o el narrador en si.
Al final de la tertulia nos abocamos a elegir el próximo libro a leer. Se escogió la creación de Ohran Pamuk (Premio Nóbel de Literatura 2006), “Estambul, Ciudad y Recuerdos”. Sin embargo, sobre el tapete también fueron ofrecidos los siguientes: “El Último Encuentro” de Sándor Marai; “Los Cien Sentidos Secretos” de Ami Tan; “Delirio” de Laura Restrepo; “Falke” de Federico Vegas; y obras de José Saramago.
En la compañía de un excelente mole mexicano, unos dulces y unas copas de buenos vinos chilenos, argentinos y franceses, concluímos la exquisita velada.

Carlos Carmona
2 de febrero, 2008



Nada como una charla informal sobre literatura y más aún cuando la acompañas de entre telones amenos y reveladores. Como dice luis Yslas "charla tan sabrosa en palabras, vino, agua de Jamaica y mole mexicano". Fue muy ameno conversar sobre uno de los escritores venezolanos de más renombre en Venezuela; Federico Vegas. Uno se siente desnudo ante el narrador cuando describe las emociones de la mujer y cómplice porque en el fondo uno respondería con la misma vehemencia y pasión. Hay que quitarle el miedo a la gente de hablar sobre literatura y nada como estas reuniones para empezar a soltarse. Y nada como empaparse de los buenos oficios de nuestros dos distinguidos invitados, con los que uno se contagia y se anima a seguir leyendo...

Ingrid Melizan
29 de enero, 2008

domingo 9 de diciembre de 2007

Federico Vegas de nuevo.....

Para el mes de diciembre Sírculo ha seleccionado la obra más reciente de Federico Vegas, arquitecto-escritor caraqueño. Su título: "Miedo, Pudor y Deleite". A continuación, una entrevista con el autor llevada a cabo por la Revista Sala de Espera (http://www.saladeespera.com.ve/wordpress/casos-y-rostros/federico-vegas-entre-parejas-con-miedo-pudor-y-deleite/)



Federico Vegas entre parejas con Miedo, pudor y deleite

cyr_vegas“ En mi novela nadie ama realmente a nadie”
No hay que esperar otro Falke. Vegas optó por algo distinto, más “normal”, menos épico, para su más reciente entrega en el formato de la novela. Pero no por ello, Miedo, pudor y deleite dejó de representar complicaciones para el autor que recogió anécdotas reales para adentrarse en el complejo mundo de las relaciones entre hombres y mujeres
Por Oscar Medina


Después de una empresa como Falke y a la sombra de su enorme éxito, Federico Vegas pensó que su nueva novela sería un momento más relajado, una calmada transición hacia otros proyectos más complejos y laboriosos. No fue así. “Digamos que es un libro que puede salir fácil porque no hay investigación, casi todo lo que le pasa a los protagonistas le sucedió a gente de verdad. Pero lo hizo difícil el hecho de que los personajes son normales. Y hasta banales”.

Miedo, pudor y deleite –el título cita una frase de Miguel Otero Silva – es ese volumen publicado por la editorial Alfaguara en el que Vegas desarrolla la historia de ésta pareja normal, con problemas normales –algunos no tanto, la verdad – que un día decide emprender un viaje a Madrid con la pretensión de encontrar en ese otro paisaje tan distinto a Caracas un segundo aire para una relación a la que parece que ya no salvan ni los espléndidos salones de El Prado ni los caldos de Ribera del Duero.

Ahora, con sus personajes sometidos a los vaivenes de la crítica y del mercado –y mientras espera por la publicación de un libro de cuentos-, Vegas avanza por dos frentes: otra incursión en el territorio de lo histórico y la revisión de Prima lejana, el título que lo lanzó al ruedo de los novelistas a finales de los años noventa: “Borges decía que todo texto es un borrador, hasta que se muere el autor. Con Prima lejana hubo muchas cosas que no hice, quizás por los miedos de la primera vez o por pudor. Pero ahora me estoy soltando el moño La única novela a la que no le cambiaría nada es a Falke, pero a lo mejor un día de estos hasta cambio algunas cosas de Miedo, pudor y deleite”.

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—Falke es una novela ambiciosa porque se trata de recrear una historia de ficción en un contexto histórico determinado, pero su nuevo libro quizás sea aún más ambicioso: pretende escribir desde la cabeza y los sentimientos de la mujer. Y no de una, sino hasta de tres. ¿No es exigirse mucho, abordar una empresa tan condenada al fracaso como la invasión de los tripulantes del Falke?
—Empecé a escribir un cuento que se llamaba “Los ahorcados de La Castellana”. La idea partía de algo que le sucedió a unos amigos en Madrid y poco a poco le fui integrando historias que he escuchado a mi alrededor. Por esto puedo decir que Miedo, pudor y deleite es más histórica que Falke, pues 90% de las anécdotas estoy casi seguro de que son ciertas. En Falke, en cambio, hay mucha ficción dedicada a entretejer las supuestas verdades que nos ofrece la historia de Venezuela.

Hay una obsesión que se fue colando en la novela: entender el mundo de la mujer. Creo que ellas viven una época llena de expectativas y confusión pues habitan un mundo distinto al de sus madres y abuelas. Detesto resumir estas sutilezas usando términos físicos, pero creo que ellas han pasado de ser centrípetas y epicéntricas a girar en orbitas tan centrífugas y perimetrales como las que pretenden surcar los hombres. Vivimos en un mundo con una nueva cosmología, y no es fácil comprender las nuevas leyes de atracción y gravitación universal. En definitiva, esas leyes jamás se han podido aplicar al amor, lo novedoso es que ahora empezamos a darnos cuenta de que cada quien debe encontrar su particular lugar en el universo afectivo, su propia curva, sus dependencias, sus acercamientos y distancias, su altitud y latitud.

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—Son astutas las mujeres de este libro, en contraposición al personaje masculino que resulta bastante básico, cosa que alegrará a una que otra feminista… pero esas mujeres siempre tienen en los hombres que han pasado por sus vidas a sus referentes de aprendizaje y de evolución. ¿Sólo aprenden a vivir en función de los hombres que las acompañan? Eso no le gustará al feminismo…
—De ser esto cierto, hay que admitir que las mujeres aprenden rápido. George Simmel decía que el hombre tiende a la especie y la mujer al individuo. Esto ciertamente se aplicaba en los tiempos epicéntricos que ya cité, pero algo debe quedar en la mujer de esa ancestral tendencia a lo íntimo, a lo individual, al hogar. Y, al tener que equilibrar esa intimidad con los requerimientos de la especie, se le abre a la mujer una maravillosa perspectiva, lo que la puede hacer más sabia que el hombre. En realidad deberíamos hablar de masculinidad y femineidad, y asumir que hombres y mujeres gozan y sufren con las perplejidades y enseñanzas de ambos polos.

—El escritor francés Frédéric Beigbeder jura en una novela que “El amor dura tres años”. Y justamente esa cantidad de años son los que llevan casados los protagonistas de Miedo, pudor y deleite. ¿Coincidencia o usted también cree que a los tres años se acaba todo?
—No tengo idea de dónde saqué los tres años. Yo pensaba que eran siete años la medida tradicional para el desgaste, el barranco. A mí me tocó ocho años comprender que un matrimonio es una empresa seria, asumida, bellísima. Yo lo entendía como algo que simplemente nos sucede; algo casi biológico. Pero resulta que es luego, cuando nos muestra toda su bio-ilógica, que el matrimonio se pone interesante, profundo, incestuoso, y se convierte en una continua elección. Octavio Paz decía que amar es elegir.

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—Resulta un tanto desesperanzador el discurso de su libro: ¿todo matrimonio está condenado al desgaste y a sostenerse apenas con la ilusión de la estabilidad?
—La esperanza radica en examinar esos términos. Veamos una opción menos astringente: “El matrimonio está condenado a sostenerse con la estabilidad de la ilusión”.

Hacia el final de la novela hay una premonición: “El amor entre los dos nunca enfrentará de lleno esos colapsos que permiten terminar lo que ya no tiene razón de ser, o llegar a esos finales definitivos que requiere todo renacer. Nada se va a quebrar, todo va a continuar deslizándose. La disolución estará signada por un lento deterioro a veces imperceptible, en el que ella va a ser un perfecto colaborador. Avanzarán a través del azar, de la compensación de los mutuos pecados, de las conveniencias y las costumbres y, más que todo, de la inercia, que es la madre licenciosa de la estabilidad”.

—En la otra cara de esta luna hay amplios cráteres llenos de felicidad, lo que pasa es que uno mismo debe iluminarlos, y, casi siempre, con su propia incandescencia.
—¿Esta es una historia sobre el amor o sobre la infidelidad y sus consecuencias? ¿Tiene alguna intención ejemplarizante?

Las excepciones son más ejemplarizantes que los ejemplos. En todo caso, yo diría que la novela trata de la infidelidad y sus “inconsecuencias”.
El problema es que la fidelidad debe ser bilateral, y, además, requiere de un equilibrio que debe ser secreto, tácito, renovable, comprensivo, lo que suele convertir a ese “ser fiel” en un embrollo. A menos que se pretenda una fidelidad absoluta, lo cual es una inhumana y paralizante fantasía. Más funcional y ecuánime resulta la lealtad.
Ahora me doy cuenta de que en mi novela nadie ama realmente a nadie; quizás sólo el abuelo a la abuela. De volverla a escribir, haría a la ex actriz más obsesiva y ciertamente enamoradísima de su estúpido amante. La haría también más cercana a los cincuenta; quizás le añadiría unos cuatro años, que es justo lo que le faltaba a la joven pareja para llegar a los famosos siete años de la picazón.

—Resulta curioso que siendo usted arquitecto no aborde, por ejemplo, la descripción de ciudades o de casas bajo la mirada del conocedor. ¿Cómo se resiste a esa tentación? ¿Es algo premeditado, una imposición para mantener sus dos mundos separados?
—Al menos los protagonistas estudiaron arquitectura. Ciertamente me cuido de no pretender exhibir mis supuestos conocimientos arquitectónicos. Me suena tramposo, didáctico, y me da un miedo que disfrazo de pudor. Quizás tienes razón y me castigo. He dejado la arquitectura para los ensayos; allí sí satisfago un gran e imperecedero amor.

En la novela me fui más por la comida. He notado que en sus viajes las parejas jóvenes, sin genuinas aficiones culturales, resuelven el problema de qué hacer y de qué contar al regreso, por medio de los restaurantes. Sé de unas parejas que alquilaron un costosísimo barco para pasear por las costas de Turquía, y luego del viaje sólo hablaban de lo que habían comido y bebido en el barco. Un amigo les dijo que, para eso, se han podido quedar anclados frente a La Guaira. No les gustó nada el comentario. Les destruía la ilusión de su viaje triunfal.

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—En esta novela hay otra curiosidad: el sexo, la atracción sexual, está muy presente, pero no muy descrita. Donde debería haber una referencia directa –o más o menos directa – lo que hay son rodeos o piruetas para esquivar descripciones, como si hubiera escrito esos pasajes pensando en lectores pudorosos…
—Siempre me he preguntado por qué las descripciones sexuales son tan difíciles. La razón más obvia es que todos somos expertos. Una pareja joven hace el amor (y no tomo en cuenta datos extraños, como el de un amigo cuyo cálculo le daba “tres veces y media por semana”) unas cien veces por año. En cambio una persona de cada 10.000 asesina a otra. Luego, más fácil es sorprendernos con la descripción de un crimen que con la del cotidiano coito.

Yo estaba muy satisfecho con la descripciones que hice de la excitada y poderosa boca de la esposa; hasta ahí puedo llegar. De resto, me resultan falsos y tediosos los nombres de las partes sexuales; salvo los muy infantiles como “popocha” o “paloma” (me gusta la idea de un pene que aletea y come maíz). Hay una parte en la novela donde se habla de “la tonta” en vez de “la totona”; ese fue mi único aporte literario a la nomenclatura sexual.

—¿Porqué dejar casi para el final los nombres de los personajes?
—Aparecieron de repente. Me hizo reír el encontrar un par de nombres que suenan horribles juntos, como anunciando un cortocircuito. Ese par de nombres surgen con la idea de un libro que es una farsa. He debido desarrollar más esta idea.

—¿Es confiable esa guía de Madrid? ¿Se pueden seguir los pasos de la pareja durante ese viaje?
—¡Por supuesto! Los datos me lo dio Elisa Arcaya, quien vive en Madrid, cocina como los dioses, es exquisita y sólo le faltan meses para ser absolutamente sabia. Lo único exagerado, mas no falso, es la descripción de la mujer que los atiende en El Príncipe de Viana.

—Hace mucho que usted debe haber leído Casas Muertas. ¿Porqué rescata de su memoria la frase “miedo, pudor y deleite” al momento de titular su novela?
—Tú sabes bien que en la literatura no existe el tiempo, sólo varía la intensidad. La parte mejor irrigada del cerebro es la de los recuerdos remotos. Esas primeras lecturas las llevamos en el pasado más punzante. Son las primeras huellas en un camino por donde luego van a cabalgar tantas confusas estampidas. Por eso fue que, apenas el amigo de la facultad posó una mano sobre el seno de mi protagonista, me vino como un relámpago la imagen de Miguel Otero Silva. ¿Quién sabe de dónde él, a su vez, la sacó? Tienes razón, yo tendría unos doce años cuando leí esa novela, pero ya te imaginarás cuánto me excitó. Aquí tienes otro argumento con respecto a las descripciones sexuales demasiado explicitas.

Y otra cosa más, Miguel Otero Silva es el hombre más atractivo que he conocido. Sólo su aspecto ya me incitaba a querer ser escritor. Los argumentos para realizar una actividad tan absurda, casi maldita, tienen que ser irracionales.

—Jorge Almudena, uno de sus personajes, da una especie de receta semanal para desarrollar la escritura que termina en escribir “algo que nunca te hayas atrevido a contar”. ¿De quién es esa fórmula? ¿Ya usted pasó por esas etapas, ya escribió ese “algo” o todavía está en proceso?
—Gracias a Dios, ese “algo” viene en camino, con pasos firmes, dolorosos y juiciosamente lentos; tanto, que espero jamás termine de llegar
.

jueves 15 de noviembre de 2007

Un Mundo para Julius
Alfredo Bryce Echenique: Viene de una familia adinerada y bien colocada en la sociedad limeña. Es fácil entender, su agilidad literaria para describir y narrar infinidad de situaciones que muy bien pudiesen presentarse en cualquier reunión o círculo familiar de la alta sociedad de la capital peruana.
En cuanto al contenido de la novela “Un Mundo para Julius”, Es indudable la capacidad de narrativa que caracteriza al autor. Sin embargo, en términos generales es una historia que para mis gustos es muy tediosa, a veces hasta aletargada y llena de situaciones y momentos supérfluos. En frecuentes ocasiones las narraciones se pierden en demasiados detalles, ya sea en los diálogos como en la descripción de situaciones que no albergan relevancia de ninguna índole.
El último capítulo casi nada tiene que ver con Juluis, la figura central del libro, y se disuelve nuevemanente en banalidades, tal como es el relato del despecho de Bobby (el hermano de Julius) y el resaltar del típico machismo existente en la sociedad limeña.

Los personajes:
Comencemos con la mamá de Julius. Es la exaltación de la ridiculez. Un ser que lo más importante para ella antes de comenzar la mañana es tomarse una coca-cola. Su mundo gira en no tener problemas y la mejor manera de hacerlo es huyéndoles, o asentir toda decisión que tome su segundo esposo, Juan Lucas.
El esposo Juan Lucas: Un ser falto de afecto familiar. Sólo le importa su esposa y que los hijos de ella sean bien “machos”. Por ello, no le agrada Julius, ya que este expresa sus sentimientos y cuestiona las actitudes de Juan...
Los hermanos: machos, machotes en su peor expresión. Lo más importante es tener mujeres.
Julius: Creo que el componente más importante era su relación con su hermana, ya fuese cuando estaba viva o con la vivencia de sus recuerdos, después de su muerte. Su vida transcurre también en mundos de fantasía y es uno de los más humanos en toda la historia. Es la persona que entiende la vida de la servidumbre de la casa y es el que tiene el mayor contacto afectivo con la madre.
Otros personajes, como los de la servidumbre, prefiero no entrar en detalles.
Para finalizar, no me agradó el libro. Muy largo y en muchas oportunidades fastidioso. No sería un libro que yo recomendaría.

Carlos Carmona Suárez 18-10-2007

jueves 30 de agosto de 2007

Conversación con Adriana Villanueva sobre Echenique y su mundo para Julius [será en noviembre 2007]
clik en la imagen de este texto

miércoles 29 de agosto de 2007

próxima lectura: UN MUNDO PARA JULIUS


Alfredo Bryce Echenique
datos del diccionario

Nacido dentro de una prominente familia de banqueros, se educó en el seno de la oligarquía limeña, su bisabuelo fue José Rufino Echenique. Bryce Echenique cursó sus estudios primarios y secundarios en colegios ingleses en Lima. Se licenció en Derecho y obtuvo el título de Doctor en Letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. En París se diplomó en la Sorbona en Literatura francesa clásica (1965), Literatura francesa contemporánea (1966), Magister en Literatura Universidad de Vincennes, París (1975), Doctor en Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima (1977).

En 1964 se trasladó a Europa y residió en Francia, Italia, Grecia y Alemania. Desde 1984 radica en España aunque suele pasar largas temporadas en su tierra natal. Regresó brevemente al Perú en 1999 y abandonó el país ante el clima político que existía en la nación. Regresó, pues, a Barcelona en 2002 y publicó su segundo libro de memorias, Permiso para sentir, en 2005, denunciando ácidamente la transformación de Perú.

Bryce Echenique se ha declarado seguidor de los argentinos Julio Cortázar y Manuel Puig, y de los peruanos Julio Ramón Ribeyro y César Vallejo, porque "introdujeron y produjeron el mundo de los sentimientos y el humor, tópicos muy escasos dentro de la literatura latinoamericana de entonces".

En efecto, la narrativa de Bryce Echenique, entre lo delirante, lo añorante y lo grotesco, está poblada de simpáticos personajes que se mueven como un poco perdidos en un mundo laberíntico, en medio del humor más fino y la ironía más tierna. Bryce Echenique es un maestro de la palabra, a la que domina y recrea, concediéndole nuevos significados. Su fino humor es reconocido tanto en América Latina como en Europa. Todas sus obras están llenas de personajes que él conoció personalmente.

Ha trabajado como profesor en las universidades de Nanterre, la Sorbona, Vincennes, Montpellier, Yale, Universidad de Austin, Universidad de Puerto Rico, etc. Conferenciante o ponente en congresos de escritores en el Perú, México, Venezuela, Estados Unidos, Italia, Cuba, España, Francia, Suecia; Argentina, Canadá, Bulgaria, Puerto Rico.

En 1968 ganó el Premio Casa de las Américas por su libro de cuentos Huerto cerrado, publicado ese mismo año.Premio Nacional de Narrativa de España 1998, es uno de los autores hispanoamericanos más traducidos del momento, ganador del premio Planeta en el 2002 por su novela El huerto de mi amada .

El 2005 se han reeditado en Perú y Latinoamérica gran parte de sus libros a precios populares y han tenido gran acogida en las librerías.

Obra

1968 - Huerto cerrado (cuentos), premio Casa de las Américas.
1970 - Un mundo para Julius (novela), Premio Nacional de Literatura en Perú (1972) y el Premio a la Mejor Novela Extranjera en Francia (1974).
1974 - La felicidad ja ja (cuentos).
1977 - A vuelo de buen cubero (crónicas de viaje y diversas).
1977 - Tantas Veces Pedro (novela).
1981 - La vida exagerada de Martín Romaña (novela).
1984 - El hombre que habla de Octavia Cádiz (novela) (Ésta y la anterior forman lo que se conoce como el Díptico de navegación en un sillón Voltaire).
1986 - Magdalena peruana y otros cuentos (cuentos).
1987 - Crónicas personales: edición aumentada de A vuelo de buen cubero (crónica de viaje, literarias, y diversas).
1987 - Goig (relato infantil escrito en colaboración con la escritora salvadoreña Ana María Dueñas).
1988 - La última mudanza de Felipe Carrillo (novela).
1990 - Dos señoras conversan (tres novelas breves).
1993 - Permiso para vivir ("antimemorias" I).
1994 - Muerte de Sevilla en Madrid (cuento)
1995 - No me esperen en abril (novela).
1996 - A trancas y barrancas (recopilación de artículos ¿?periodísticos).
1997 - Reo de nocturnidad (novela).
1997 - Guía triste de París (cuentos).
1999 - La amigdalitis de Tarzán (novela)
2002 - El huerto de mi amada (novela), premio Planeta de novela 2002.
2005 - Permiso para sentir ("antimemorias" II).
2005 - Entre la soledad y el amor(ensayo).

domingo 26 de agosto de 2007


¡pobre Robin!, decia una y otra vez el loro.

“¡Ni siquiera una sola persona de cada diez – escribió Edgar Allan Poe -, ni siquiera una de cada quinientas se imagina ni por asomo que en la creación del periplo de Robinson se ha empleado hasta la última gota de genio o incluso de simple talento! Los hombres no lo admiran porque se trate de un logro literario; a ellos no les preocupa Defoe en absoluto, pero sí Robinson.”
Coetzee
una pregunta más a nuestro invitado ABT
¿Qué libros no prestaría?

Tengo un estante en mi biblioteca con los libros que no prestaré jamás. Ahí hay algunas ediciones que son difíciles de conseguir (West, del poeta norteamericano Charles Olson; un ejemplar de 500, de la edición original de 1966); libros a los que les tengo un afecto especial (El primer ejemplar que leí de los Diarios íntimos de Baudelaire, la correspondencia entre Pasternak y Marina Tsvietáieva, una edición de El Guardagujas de Arreola, con fotografías de Jill Hartley…); algunos libros dedicados por escritores que son importantes para mí (Tito Monterroso, Salvador Garmendia, Roberto Bolaño...)

sábado 25 de agosto de 2007

DESGRACIADESGRACIADESGRACIA


perro semihundido GOYA 1821-23


- Estoy de acuerdo: es humillante, pero tal vez ese sea un buen punto de partida. Tal vez sea eso lo que debo aprender a aceptar. Empezar de cero, sin nada de nada. No con nada de nada, sino sin nada. Sin nada. Sin tarjetas, sin armas, sin tierra, sin derechos, sin dignidad.
-Como un perro.
-Pues sí, como un perro
.
lucy y david en Desgracia


DESGRACIA J. M. Coetzee.
“...nos odiamos sin remedio; que la palabra nos salva, si acaso, del suicidio..”
Coetzee

“Supongo que he caído en desgracia” afirma David Lurie, un poco antes de su segunda gran desgracia. Era de preverse, lo escrito corría hacia allá. Cuando su ex esposa se solidariza en el conflicto universitario y hablan de la hija de David, ya una gran parte estaba consumada en mis “malos” pensamientos. Sin embargo, el que una historia sea previsible, no quiere decir -al menos para mi- que sea inservible. Esta historia ya a sabiendas, nos sorprende en cada una de sus páginas, nos conduce junto a la infame realidad africana por un interés en su tratamiento como novela. Las palabras de Coetzee van por delante de cualquier situación sea predecible o no. Su manera de procurar cada frase asombra aunque se la espere. Cada pensamiento de David, cada uno de Lucy, irremediablemente nos atrapan.

‘Es de esperarse’, me dije una vez más, cuando Lucy vive su horror. La Desgracia del profesor David contada literalmente casi como en guión de cine (la guía sin pecado), es decir poco uso del gerundio, un estricto presente continuo por doquier, sin mayores adornos literarios, con reflexiones al extremo absolutistas, rodeado de propuestas que el entorno le grita a este protagonista intelectual una y otra vez, casi lo deja a uno sin aliento, sin pausa a la respiración siguiente. Uno pide tregua, tiento al menos. El tono singular de Coetzee convierte lo petrificado de esa tragedia común de la Africanía, en una lectura apasionante sin abandonar su horror frontal. “Al fin de cuentas, esto es África” dirá por un momento David. Casi alcanza a pronunciar, al fin y al cabo esto es el infierno. Una vez más Coetzee muestra que no es ningún petimetre de las letras.

Al terminar el ‘festejo’ de Petrus, se dan una serie de interrogantes con un casco de reflexiones más bien difusas en las que el iracundo David aparenta perder la perspectiva de su vida. David se acerca lo mas que puede a la desgracia por no
abandonar a su hija. Se limita a liberar a los animales de su desdicha, coopera para sus muertes, en algún momento enfatiza su sincera labor, y en un intento por evitar la sensiblería dice: “¿por qué fingir que es un camarada, cuando en realidad es un asesino?”

A todas estas, es muy posible que la desgracia verdadera sea el hecho de vivir en ese letal lugar africano donde subyace a flor de piel el todos contra todos, aunque Coetzee nos eche en cara: “No soy el representante de una comunidad ni nada que se le parezca, soy alguien que tiene noción de la libertad, como la tiene cualquier prisionero encadenado y que construye representaciones de gente que se libera y ve la luz”.

Tal vez la desgracia consiste en no más que la semejanza que lima la intemperie tanto a los hombres como a los animales.
Por un momento, y antes de su pesadilla, Lucy le dice a su papá: ...”no existe esa vida mejor. Esta es la única posible. Y la compartimos con los animales, por cierto.”

Luego al suceso mayor, la tempestad de estos personajes gira y agrieta su estrecha relación. David no se ha percatado aun que hay un camino casi circular que debe pagar por sus crímenes, allí la situación se colorea de un juicio que a mi manera de ver pierde hasta en lo verosímil. La historia con su alumna de marras y él, no fue lo suficientemente atroz como para que David arrastre semejante suplicio. Y, en todo caso al final cobra un carácter de una telenovela cuyos castigos caen como naipes uno tras otro. Diría Bolaño “todos pequeños, todos jodidos”

Y, Lucy queda embarazada, ¡válgame Dios! Es otro cuento nuevo que habrá de conmovernos. Bien, el beneficio de la duda al gran Coetzee, esta historia puede interpretarse desde distintas visiones. Los cuentos son desentrañables. Puedo incluso rehacer estos párrafos de nuevo, y agregarle lo de Byron, lo de Pollux, lo de Driepoot, lo del perdón tan buscado en David, que lo vemos en el inicio de la novela y en el encuentro final con el Sr.Isaac.... Pero, el que más me sobresalta, es este.

Para mi, la historia acaba o culmina en una vandálica pero fuerte reflexión en palabras de Lucy, al momento de reconocer el supuesto automóvil robado. Ella cree que enfrentará su rostro con los dos hombres que la deshicieron. Al sentirse turbada por el encuentro imaginado, agrega en un tour de force:

“- Fue algo tan personal... – dice-. Lo hicieron con tanto odio, de una manera tan personal....Eso fue lo que más me asombró. Lo demás... Lo demás casi era de esperar. ¿Por qué me odiaban tanto? Yo ni siquiera los había visto en toda la vida....Fue la historia lo que habló a través de ellos...Una historia llena de errores. Míralo de esa manera, puede que te ayude. Tal vez te pareciera algo personal, pero no lo fue. Fue algo heredado de los ancestros.....Eso me lo pone más fácil. El sobresalto no desaparece. Me refiero al sobresalto que te produce el sentirte tan odiada. Durante el acto”

viernes 20 de julio de 2007

el terciopelo de john maxwell coetzee



Sobre [la edad de hierro]


¡Qué fácil es amar a un niño y qué difícil amar a eso en lo que se convierte un niño!
Coetzee [la edad de hierro]

Es ella, una mujer blanca Sudafricana, tiene casa y jardín, carro, piano, -mal pero lo toca-. Jamás ha escuchado un ruiseñor y nunca lo oirá. Su martirio es similar al del mendigo negro que encuentra al final de un callejón al lado de su casa, con el que tiene en medio del apartheid, relaciones doblemente prohibidas. El día que su médico le da la tremenda noticia de que su enfermedad no tiene salida, conoce a este visitante que no es precisamente un ángel. “ Más bien un insecto, salido de detrás del zócalo en busca de migajas cuando la casa está a oscuras”
“un visitante, llegado para castigarme, precisamente en este día”

(me acordé del film francés “CACHÉ” [“escondido” en español]. 2005 dir. M. Haneke, lo proyectaron en el último festival de cine francés) Si, uno siente culpa de la miseria material de los demás y no sabe porqué, - sin tenerla, por supuesto-, se sospecha que se es perpetuamente perseguido por alguien al que darle cuentas.
Siento tristeza a propósito del mundo, de la existencia humana, diría Woody Allen.

En un principio el inesperado huésped de la parte trasera de la casa, sólo marca una presencia, un imperceptible y extraño olor. Aun así, ella, se expone más a lo infrahumano, ve su derredor infame, bañado de pura miseria, pero, toca la felicidad. ¡Toca la felicidad en la miseria! A veces la vida se comporta así, dificultosa pero bella contradicción, desechemos esa moraleja. Si cada quien escribe desde su lugar, entonces desde los ojos de Coetzee la miseria parece terciopelo. Y Coetzee, descontando pretender la certeza, descontando resentir una célula originaria del mal.

Sudáfrica sin aspavientos políticos, pero sin tregua a la miseria, todo es peor, a nadie le puede importar la muerte ni de ella ni de un mendigo.
El libro es una larga carta a la hija casada que vive en un país de abundancia, por allí, por Norteamérica, insiste que en realidad se está escribiendo a ella misma. Trata de encontrar su inexistente cura, su tratamiento imposible.

Termino el libro, no hay respuesta, no la hay. Nadie le responde.

¡Qué fácil es amar a un niño y qué difícil amar a eso en lo que se convierte un niño!
Coetzee [la edad de hierro]
Hace una semana lo creía así, en algún lugar de este poderoso libro rueda esa frase, hoy me parece distinto, creo que es más fácil amar a aquello en lo que se convierte ese niño, supongo que me entendería más.



Otra pregunta para A. Barrera Tyszka
¿Cuál es el mejor libro que ha leído?

-Por suerte, con el tiempo, a medida que vamos cambiando, también los libros van transformándose, variando. Incluso el mismo libro, leído en diferentes momentos, es otro, siempre. Ni mejor ni peor. Extraordinario.

viernes 29 de junio de 2007

palabras de Coetzee al recibir el nobel en el 2003


Sus Majestades, Sus altezas reales, Damas y Caballeros; Huespedes Distinguidos, Amigos
El otro día, de repente, mientras hablábamos acerca de algo completamente diferente, mi compañera Dorothy dijo lo siguiente: "por otra parte," dijo ella, "por otra parte, ¡que orgullosa se habría puesto tu madre! ¡que pena que no esté viva! ¡y tu padre también! ¡que orgullosos habrían estado de tí!""¿Más orgullosos que de mi hijo el doctor?" dije. "¿Más orgullosos que de mi hijo el profesor?" "Más orgullosos."
"Si mi madre estuviera aún viva," dije "tendría 99 años y medio.
Probablemente tendría demencia senil. No sabría lo que está pasando alrededor de ella." Claro que no ví su punto. Dorothy tenía razón. Mi madre habría estado henchida de orgullo. Mi hijo el ganador del premio Nobel. ¿Y para quien, de todas maneras, hacemos las cosas que llevan a Premios Nobel si no es por nuestras madres?.
"Mami, mami, gané un premio!"
"Eso es maravilloso, hijo. Ahora cómete tus zanahorias antes que se enfríen.""Por qué nuestras madres deben tener 99 años y haber pasado ya rato en la tumba antes que podamos llegar a casa enseñándoles un premio que compense todos los problemas que somos para ellas?"

Para Alfred Nobel, 107 años en la tumba, y para la Fundación que tan fielmente administra su voluntad y que ha creado esta tarde maravillosa para nosotros, mi más sincera gratitud. A mis padres, como lamento que no puedan estar aquí.

Gracias.

J.M. Coetzee

Traducción: Antonio Rueda ©

domingo 24 de junio de 2007

Haciendo mía la infancia de Coetzee /

miriam mireles©


Haciendo mía la Infancia de Coetzee


Él tiene dos madres.
Ha nacido dos veces: ha nacido de una mujer y de la granja.
Dos madres y ningún padre
.
Infancia, J. M. Coetzee


En el transcurrir de muchos días de un sofocante calor caraqueño, leí INFANCIA (Coetzee, 2000) y sin darme cuenta, rayé los márgenes de muchos párrafos. Podría confesar que hice esas anotaciones/comentarios sin orden – vale decir ¿asecuenciales?- y tuve que hacer (re)lecturas en ciertos pasajes. Al intentar escribir el borrador que aquí presento, pudiera decirles que lo construí como un inexplicable diario de viaje. Un viaje donde hice mía la Infancia de Coetzee.
Días 1-40
Es Worcester, Western Cape Sudáfrica, la pequeña provincia-centro de operaciones de INFANCIA, ciudad-infancia de J. M. Coetzee (JMC), quien para esta obra narra de modo autobiográfico (¿Memorias?) pero lo hace en tercera persona.
Busco a Worcester en el atlas y en GoogleEarth para intentar dibujar una metáfora del lugar que como lectora, demarque el territorio-espacio de la inocencia de un niño al que no conozco pero que con sus palabras logro hilvanar aspectos geográficos, sociales, familiares de su Sudáfrica. Convivo con sus miedos, temores, bochornos, contradicciones, inadaptaciones y trato de entender sus amores -madre y granja- y su lengua.
Días 1-10
JMC no tiene un tono distante en INFANCIA, su narración se siente muy próxima, a pesar de que –como ya dije- lo hace en tercera persona. En algunos párrafos congenio con sus comentarios “inocentes” (Pág. 61). Narra en presente.
Días 11-14
En INFANCIA se insertan palabras en afrikáans: veld, Kom ons gaan blomme plus, korhaan, Kan ek´kans kry? Muchas veces el narrador escribe la traducción, pocas veces no lo hace.
Se deja ver con estas inserciones, la presencia del rasgo idiomático donde transcurre la infancia del niño JMC y que hace (¿nos obliga a?) pensar en las posibles aventuras no contadas de los actos sociales. ¿el apartheid formaba parte del desenvolvimiento social de sus familias?.
Días 15, 18, 21
Esa época de pensar en el falso “agujero” por dónde nacen los niños en correspondencia con el conflicto de las explicaciones maternas ¿pacatas? se imbrica con los conflictos escolares-raciales y religiosos en el colegio.
Días 22-23
“No le gusta su nuevo y feo yo, quiere que lo saquen de él, pero eso es algo que no puedo hacer solo. Sin embargo, ¿hay alguien ahí que pueda hacerlo por él?” Ya tiene trece años y comienza a sentir evidencias (¿Un deseo en concreto? ¿Ese oscuro erotismo?) de que la infancia se va. Hablan de eso las sonrisas perturbadoras de la hermana de Celia.
-MM: Recuerdo que cuando tenía doce años, presentí que mi infancia se marchaba. Evoqué esos años en que los guiños del hermano de Celia hablaban, hablaban y me ruborizaban.
Días 24-35
“Está a punto de decirle… cuando se le mete una mosca en la boca. La escupe con asco. La mosca yace en el mostrador ante él, luchando en un charco de saliva…. Limpia el escupitajo del mostrador con la mano y rodeado de un silencio condenatorio paga los cigarrillos”.
Aparece la condena de los adultos ante actos tan pueriles e inofensivos que hace un niño. Hay que limpiar “la falta” que va más allá de lo no limpio, situaciones que muchas veces el niño blanco ante los africanos, no la entiende si no como una afrenta o culpabilidad de sí mismo.
Días 21,23, 36
“¡Injusto!, quiere gritar: ¡Sólo soy un niño!…Piensa en la mejilla de su abuela, suave y fría y seca como la seda, ofreciéndose a él para besarla. Desearía que su abuela viniera y lo arreglara todo.” No puede con la situación de alcoholismo su padre, uno de los tantos momentos donde muestra la fragilidad del niño ante lo que las situaciones le acarrean.
Días 21, 25, 37
“Con la gente de color en general no sabe cuándo dejan de ser niños y se convierten en adultos. Ocurre tan pronto, tan de repente…”. Frase que se transforma en reflexión-espejo para su propia infancia y de lo que viene: su juventud.
Días 37-38
“En la granja, al parecer, nada se marchita”, “Ningún tiempo es suficiente cuando se ama un lugar de manera tan devoradora” son expresiones de amor para uno de sus amores, la granja Vöelfontein, aquí deja de ser Coetzee-niño para ser Coetzee-adulto donde presiento (al parecer no lo puede evitar) que habla metafóricamente de sus reminiscencias de este lugar amado.
Días 39-40
“…En este silencio trata de imaginar su muerte. Se borra de todo…Pero no puede. Siempre hay algo que se deja atrás… Puede imaginar su propia muerte pero no puede imaginar su propia desaparición.”
Es un niño que piensa en su devenir sin poder construir su propia muerte.
-MM: cierro los ojos, buscando esas palabras que me permitan escribir estas líneas pero comienzo a soñar con la muerte, que se vuelve una y otra vez un aislamiento creativo para pensar, para volver sobre lo borroso de las sombras y de lo eterno. Me despierto de súbito queriendo hacer mío el bello silogismo de Coetzee pero éste aparece incompleto:
“La belleza es la inocencia; la inocencia es la ignorancia; la ignorancia es la ignorancia del placer; el placer es culpable; él es culpable. …”

Coetzee, J.M. (2000) INFANCIA Mondadori, Barcelona. España
© MM

viernes 22 de junio de 2007

en el café


Ingrid Melizán está tomando la foto.
Miriam Mireles, Adriana Villanueva, E. Zamora, Alberto Barrera Tyszka, Keyla Vergara, Antonio Barrios, Ma Octavia Curiel.


De no ser por SIRCULO, de seguro, nunca hubiese sabido de ""Coetzee""; y tampoco hubiese tenido el privilegio de cambiar impresiones sobre él con Alberto Barrera Tyszka

De esa grata reunión en el café Arabiga, me quedaron dos ideas expresadas por ABT, que me han hecho reinterpretar la obra leida ( Edad de Hierro), desde la ""fragilidad de sus personajes"" y la ""aridez"" de su estilo literario.
Gracias

Ma Octavia Curiel


Le preguntamos a ABT: ¿Qué libro quemaría?
Ninguno. Es un símbolo inaceptable del atraso y del autoritarismo en nuestra historia. Ningún fuego purifica las palabras.

miércoles 20 de junio de 2007

otra respuesta de Alberto

¿Qué lee en vacaciones?
Las vacaciones son un lujo porque puedo leer más.

foto:ingrid melizán
diseño:sírculo

sábado 16 de junio de 2007

conversaciónes con Alberto Barrera Tyszka sobre Coetzee


“Atado de manos a los libros, estuve en París, con mosqueteros y jorobados; pero también en la Luna o en el centro de la Tierra, en el oeste americano o en lo más profundo de la India. Atado de manos a los libros también aprendí la diversidad: fui pirata, fui mujer, fui esclavo y negro, fui rey, mendigo, fui también un asesino... Leer es una experiencia intransferible y radical.”
ABT

Este sábado 16 de junio tomamos un largo café con Alberto Barrera Tyszka. Esa conversación fue como haber presenciado la realización del trozo de una película. Nos quedamos atrapados en sus palabras hilvanadas cual encantados por un espectáculo. Los mundos que ha llegado a conocer Alberto por los libros tocó el filamento emotivo de cada uno de nosotros. La presencia viva de semejante escritor nos estaba arrastrando hacia su admiración por John Maxwell Coetzee. Para Alberto, toda novela es un tono, y el tono que usa Coetzee es sólo de Coetzee, no se asemeja a nadie. Con Coetzee uno recuerda sólo a Coetzee, nos dice Alberto Barrera. Coetzee subvierte la naturaleza literaria y la dedica a la fragilidad humana.

Coetzee viene de la República de Sudáfrica, un país donde no hace falta hablar de violencia. Su capacidad de conmover, parte de esa violencia, por medio de ella Coetzee deja respirar sólo violencia, pero no hay calificación hacia nadie. Coetzee hace una literatura absolutamente política pero jamás llega a ser panfletaria. Lo maravilloso en Coetzee es que lo terrible es lo violento. En “La Edad de Hierro” todos somos de ese mismo lugar, estamos desamparados como cualquier niño huérfano, somos como el naufrago Róbinson, cuyo loro llamaba “pobre Robin”. El desarraigo, el barco en busca de provisiones, la desdicha, pudiera muy bien ser el país en que vivimos. Estamos en el tono de Coetzee.

En “La edad de hierro” una mujer habla sola, cuenta su trágica existencia, y no sabremos nunca si le responden. Ella, blanca, tiene intimidad con un negro en pleno apartheid, y por su historia, escrita a su hija que vive en otro país habla del mas despiadado de los infiernos, sin ningún culpable.

“...Démosle más bien una felicidad razonable; después hagamos que esa felicidad súbitamente se interrumpa” dice Coetzee

A Coetzee no le importa que es la ética, pero al final la tiene.

Gracias a ReLectura por esta maravillosa tertulia.
E. Zamora ©

miércoles 6 de junio de 2007

próxima lectura: cualquier libro de J. M. Coetzee




John Maxwell Coetzee en el diccionario
Ciudad del Cabo [Provincia del Cabo Occidental], Sudáfrica, 9 de febrero de 1940, es un escritor sudafricano. El 10 de diciembre de 2003 (anunciado el 2 de octubre) fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura, convirtiéndose así en el cuarto africano que lo recibe.

Pasó su infancia y su primera etapa formativa entre Ciudad del Cabo y Worcester. Se licenció en matemáticas e inglés en la Universidad de Ciudad de El Cabo. A comienzos de los años 60 se desplazó a Londres (Inglaterra), donde trabajó durante algún tiempo como programador informático. Dejó constancia de esta etapa de su vida en su novela Juventud (2002). Más tarde realizó estudios de postgrado en literatura en la Universidad de Texas (EE UU), tras lo que dio clases de lengua y literatura inglesas en la Universidad de Búfalo (EE UU) hasta 1983. En 1984 volvió a Sudáfrica a ocupar una cátedra en Literatura inglesa en la Universidad de Ciudad de El Cabo, donde ejerció la docencia hasta su retiro en el año 2002. Durante 1989 estuvo en Estados Unidos como profesor visitante de la Universidad Johns Hopkins. En la actualidad desempeña funciones de investigador en el Departamento de inglés de la Universidad de Adelaida (Australia). Coincidiendo con la Semana Literaria de Adelaida, Coetzee recibió la nacionalidad Australiana, sin que ello le aleje de Sudáfrica, su lugar de nacimiento y donde transcurre gran parte de su obra.

Fue el primer escritor galardonado en dos ocasiones con el Premio Booker (el más prestigioso de la literatura en lengua inglesa), por sus obras Vida y época de Michael K. (1983), la historia de un superviviente de la guerra civil sudafricana, y Desgracia (1999), que trata acerca de un profesor de literatura marginado del mundo por acoso sexual. Además de novelas, también ha publicado numerosas críticas literarias y diversas traducciones.

En sus obras, marcadas por un estilo simbólico y metafórico, cuestiona el régimen del apartheid y cualquier tipo de racismo, y explora sus negativas consecuencias en el hombre y en la sociedad.

Obra editada:

Dusklands (Tierras en penumbra) 1974)
In the Heart of the Country (En medio de ninguna parte) (1977)
Waiting for the Barbarians (Esperando a los bárbaros) (1980)
The Life and Times of Michael K (Vida y época de Michael K.) (1983)
Foe (Foe) (1986)
Boyhood: Scenes from Provincial Life (Infancia: escenas de una vida de provincias) (1998)
Age of Iron (La edad de hierro) (1990)
The Master of Petersburg (El maestro de Petersburgo) (1994)
Giving Offense: Essays on Censorship (1997)
Disgrace (Desgracia) (1999)
Youth (Juventud) (2002)
Stranger Shores (Costas extrañas): Literary Essays, 1986-1999 (2002)
Elizabeth Costello (Elizabeth Costello) (2003)
Slow Man (El hombre lento) 2005
Contra la censura (ensayos)2006
Diary of a Bad Year (Diario de un Año Malo) (inédito)2007

martes 8 de mayo de 2007

ROBERTO BOLAÑO


Roberto Bolaño
“Más Vivo más sano”.
Keyla Georgina Vergara Moreno ©
“Leer es como navegar en un océano de conocimiento. Para no seguir navegando en el pantano de la ignorancia”. Este pensamiento de autor desconocido, me motivo a buscar más conocimiento; se que esto se puede lograr leyendo, y leyendo mucho. Esta corriente de querer aprender más, fue la causa fundamental de entrar al grupo de lectura Sírculo. Sabía que al incorporarme a un grupo de lectura aprendería, conocería a personas que supieran más que yo, sobre literatura y analizaran de forma admirable las ideología de diferente escritores.

Este pensamiento fue confirmado el 14 de Abril, día en que el grupo junto a Rodrigo Blanco discutimos un libro de Roberto Bolaño. Debo reconocer que para el momento en que me informaron que el libro que leeríamos en el mes de marzo seria “Llamadas telefónicas”, me sentí totalmente una humilde ignorante, ya que sólo vino a mi mente una banal idea de que Roberto Bolaño tenia un apellido mas perecido a un italiano que a un chileno.

Toda esta ignorancia me llevo a devorarme el libro, el cual pensé que era una novela; pero que resultó ser un libro de cuentos. No trataré de analizar a Roberto Bolaño, porque nunca sabré si todo lo que pueda decir de sus escritos, sea como él quiso expresarlo. Lo que si puedo decir es que me gustaron todos los cuentos, ninguno en particular, porque cada uno tiene personajes, que sufren, (Llamadas telefónicas) se enamoran (Otro cuento Ruso), discuten (Detectives) se impresionan (El Gusano) y hasta se alejan del mundo real (Henri Simón Leprince).

Me gusto esa forma de escribir en primera persona de Roberto Bolaño, uno se llega a preguntar si cada uno de esos personajes fueron en algún momento él, sus descripciones son enganchables, logra que uno quiera a los personajes por muy despreciables que ellos fueran, como el cuento de Enrique Martín, quien quería ser alguien en el mundo de la literatura, pero que no creía en sus escritos, y quien siempre esperaba una aprobación de su amigo.

Lo que me sorprendió de “Llamadas telefónicas” es que ningún cuento termina con el característico final feliz, esto me agrado ya que la vida no es precisamente un final feliz, y leer como Bolaño describe el mundo de los escritores, es simplemente atrayente, describe a ese mundo como lo infame de la literatura latinoamericana.

Como el mismo dijo una vez “el oficio de escribir, es un oficio de perdedores”, pero en esto si puedo opinar y te diría Bolaños que tu nunca fuiste un perdedor, porque sin quererlo, haz hecho que mucha gente, se enamore y se embarque en una constante admiración a tus escritos, como es el caso de EZ. Miembro fundador de Sírculo.

viernes 4 de mayo de 2007

Bolaño niño


P-¿Son para ti los libros tan necesarios como el pan, como el aire, como el agua?
-Sí,....en mi caso ya es una obsesión: compro libros y a veces ni siquiera los leo, los acaricio. Tengo muchos libros. Y algunos no los he leído y sé que no los voy a leer jamás, pero de cuando en cuando los hojeo, pues me gusta tenerlos cerca.
-Fetichismo.
-No, no es fetichismo. Bueno, sí, es una forma de fetichismo. Es como coleccionar cromos. Yo cuando era niño coleccionaba cromos... No recuerdo cómo se les dice en Chile a los cromos.
-Láminas.
-Bueno, en los años sesenta, a principios de los años sesenta, se les llamaba de otra manera, pero para mí los libros vienen a ser casi lo mismo. Es decir, si me faltaban tres láminas de la selección brasileña, iba a por ellas, y si me faltan dos Stendhal, pues voy a por ellos.
-A como dé lugar.
-A como dé lugar. Hasta tenerlos todos.


Roberto Bolaño
(Extractos del libro "Bolaño por sí mismo”: entrevistas escogidas)

Leyendo “Llamadas telefónicas” de Bolaño.


Es difícil escribir sobre una obra de un escritor y ponerse a tono. Más aún si es famoso. Sobretodo plantearte que dirás algo (y no sé a quien) que interese a alguien (que es mucho pedir), o quizás pensar si habrá algo por el cual interesar a un posible lector. Quizás.

De las obras de Roberto Bolaño leí el libro de cuentos “Llamadas telefónicas” y lo disfruté con una ligera sensación (no tan ligera pero si un tanto) de estar atrapada en una lectura demarcada por un escritor inteligente que no te deja ir demasiado lejos pero tampoco te deja estar demasiado cerca. Podríamos decir que tiene al lector ahí donde él quiere que esté. No le permite mucho entusiasmo, ni subir el volumen, ni tener a la vista abundante color. Cuando me emocionaba por lo que leía, Bolaño me devolvía a su relato. Con una simpleza pero como una fuerza para no dejarme ir. Sólo ahí. Eran extrañas las sensaciones en esta lectura, me sentí retenida en cada una de las muertes, en las fosas del cementerio, en esa mujer Clara que tal vez amó pero que ya no ama y que vive en él en los susurros de sus infortunios amorosos, en lo anodino del Gusano (pero sorprendida de lo que pudieran decir sus lenguas, su camisa ajada y su arma), en ese color gris pálido que no me permitía salir del laberinto que construye Bolaño en su escritura, siempre signado por los intermedios, ni largo ni corto pero siempre manteniéndote atento e interesado, dejándote colgada con sus personajes que (probablemente) no parecen interesarles a alguien, o de los cuales quizás no haya mucho que decir, o con sus situaciones incómodas o intrascendentes, con sus finales abiertos, casi imprecisos. Donde tienes que reconstruir lo que te ha contado porque al parecer no se ha dicho nada. Pero que en lo poco que se ha dicho, se ha dicho todo. Paradójico.

No sé por qué pero me distraje en SENSINI acompañando a Miranda en la búsqueda de unos ojos que brillaban en la oscuridad. Presumo, y no me atrevo a decir que probablemente me equivoque, que ese era el brillo (una linterna) de unos ojos que intentaban mostrar el horror de la muerte en las dictaduras del cono sur. Por cierto, me sentí tras la luz de los ojos de un personaje que no era de este cuento si no de otro “…de los ojos de Gregorio Samsa, que brillaban al fondo de un corredor en tinieblas donde se movían imperceptiblemente los bultos oscuros del terror latinoamericano…”. Siento admiración (pareciera que lo que voy a decir es algo ya dicho antes) por la maestría de Roberto Bolaño al construir de soslayo este Gregorio Sensini para hacer un homenaje a Kafka.
La sensación al terminar de leer este cuento es que Sensini y el narrador son una sola persona, Bolaño.

El cuento “Llamadas telefónicas” me dio por llamarlo cuento algebraico, tal vez por mi cercanía a las matemáticas o quizás simplemente por capricho al ver sus personajes principales: X y B (me imaginaba que eran variables algebraicas que podían ser sustituidas por cualquier nombre). “B está enamorado de X“ así comienza este cuento que es un devenir del desencuentro y de soledad. Se sienten las necesidades precarias y de confusión de lo que vivimos los seres humanos. A veces poco comprensibles por nosotros mismos.

Al seguir leyendo me consigo con el cuento “Detectives”, que es totalmente un solo diálogo (a diferencia del resto de los cuentos). Resuenan en mi, sin explicación alguna, las palabras de Arturo Belano en la cárcel al decidirse mirarse en el espejo y ver qué cara tenía. Él dijo que “no se reconocía”.

Anoche intenté hacer un juego a la manera de Bolaño. Probé a mirarme al espejo después de terminar de leer “Llamadas Telefónicas”. Me asusté un poco con ese pusilánime acto porque, por supuesto, estoy consciente (así quiero creerlo) que no me ha pasado ni una milésima parte de lo que le ocurrió a Arturo Belano en esa cárcel. No ocurrió nada extraordinario tan sólo puedo decir que mientras apareció esa imagen en el espejo, el tiempo de espera, usando una expresión de Bolaño fue una ”eternidad pequeña”.

Miriam Mireles ©

lunes 30 de abril de 2007

CLARA "llamadas telefónicas"

bolaño y yo


No es la apacible necesidad del artista, sino unas enormes ganas de salir corriendo a la máquina de escribir, y decir lo que lo deja sin dormir, o lo que desvela a Bolaño, sobrevivir verbalmente.

Con Bolaño me he vuelto más impresionable. La vida ha insistido en explicarme una y otra vez sus reveses, me envía mensajes y consejos, y Bolaño sin querer me lo ofrece en una de sus sublimes bandejas en forma de libro que aparentan no decir nada. Cada cuento tiene un párrafo que me detiene, me hace parar y dirigir mi mirada hacia lo alto, como buscando lo que falta, me obliga cerrar el libro y pensar en ese encuentro, en ese momento instantáneo, me dice algo revelador, sin escrúpulos.

Clara, es una de sus llamadas telefónicas, (quiero decir, es uno de sus cuentos) una muchacha aun, de diecisiete años de la que se enamoró y como suele suceder, sin saber porqué. No tuvo nada con ella, y sin embargo lo tuvo todo. Una joven sin aspiraciones y por ende sin fracasos, pues el que no aspira a nada, seguro no perderá nada. Pero, netamente, Clara es una perdedora en una realidad avasallante donde las posibilidades de entenderse tienen más garantía. A su vez está inmersa en una dinámica semejante a la de una semilla del crecer sin rumbo. Clara, es terriblemente resplandeciente y a la vez es una tiniebla común, incapaz de apasionarse. Sólo algunas veces busca el éxito pero se encuentra con un futuro donde su lugar siempre es el segundo, de nuevo no sabe a donde va, incluso ganando el concurso de belleza, su primer fracaso en esta historia, que acaso nos asoma algo similar por suceder. Clara fracasa en sus dos matrimonios, es desastrosa en su vida sexual, en la amistad, en los estudios intentó todo, y principalmente en la vida, hablaba de ella misma en tercera persona. No resiste, y muere pronto (aunque con un hijo y con un tercer marido) ...“en el fondo era una desesperada”, dice él, “Una Clara a la que yo jamás podría conocer, acariciar, ayudar. Una Clara que jamás me podría salvar””...desde hacía veinte años le estaban ocurriendo cosas, todas pequeñas y jodidas, todas llenas de mierda y sonrientes...”...“una pobre cuarentañera temblorosa y perdida”

Ayer, me acorde de este cuento, vi una película cuyo nombre no quiero mencionar, no va de este tema, (no está mal pero me aburrió sobremanera). La película de una pareja cuyo principio fue el final. Su única felicidad fue cuando hablaron largamente el primer día de su noviazgo, adentrándose en el mar.

Sólo en dos párrafos de este cuento hay la “felicidad” digamos que plena, lo demás es pura dimensión humana de Bolaño, es decir, la miseria, el fracaso, la desesperación, la amargura, las pastillas que tomaba Clara para seguir viva. ¿El derrotado es él personaje masculino, o es ella?
E. Zamora ©


"... en todo el tema cinematográfico no tengo ningún tipo de problemas porque pienso que es un obra paralela, no tiene nada que ver con Roberto. Es otro artista que está generando otra obra, por lo tanto no me siento en absoluto responsable de que se respete o no se respete a Roberto. Si una versión cinematográfica de una de sus obras es mala, es la versión cinematográfica, no la obra".
Carolina López (viuda de Bolaño) El mercurio 15 de abril del 2007

viernes 27 de abril de 2007

Bolaño

por Ingrid Melizán


Conocí a Bolaño a través de una entrevista que proyectaron en un foro de ReLectura. Tengo que admitir que lo que más me llamó la atención fue su humildad. El español que lo entrevistaba lo comparaba con grandes escritores de la época y de otras y el realmente no se lo creía. Hay una frase que recuerdo que me llamó mucho la atención cuando hablaba de la juventud, “se corrompe la infancia”. La sociedad nos va corrompiendo la infancia y en ese proceso desgarrador hay personas como Roberto Bolaño que deciden ser escritores. Bolaño, resaltaba el entrevistador, es uno de los narradores hispanohablantes más notables de este siglo.
En su libro de cuentos “Llamadas telefónicas” me impresiona la forma de narrar tan sosegada y modesta con la que describe las cosas mas sórdidas de la condición humana. No provoca prisa en leer el desenlace, uno va leyendo como los personajes atraviesan situaciones precarias, humillantes, atroces como si fuera una receta de cocina en la que el experto en la receta describe los ingredientes para preparar un suculento desastre personal de vida.
No utiliza grandes adjetivos, ni frases pomposas, ni verbos rimbombantes, tampoco da soluciones, ni analiza las situaciones, a veces se acuerda vagamente y muchas ni recuerda. Sus personajes tienen una vida gris, no llegamos realmente a conocerlos, sólo los vemos moverse en el tablero como piezas de una corrompida sociedad.
Ingrid Melizán ©

lunes 23 de abril de 2007

con Bolaño estamos advertidos

Tertulia con Rodrigo Blanco Calderón


Roberto Bolaño a mi modo de ver era un tipo intrépido, por ello difícil de acceder, de repente pienso que se me escapa, temo que al final de un cuento me aburra, me decepcione, tire por la ventana su alma como se bota el aire. Pero no, me levanto de nuevo y se me aparece sin el pecado del hastío. Me pregunto, como es que puede contar cualquier historia de una manera tan nítida, sabemos que la vida escapa a eso, y a la vez Bolaño puede conjurar lo temible de la vida con su lado banal. Te saca de la pesadilla y te mete en otra, en la verdadera, en la que no habías deparado nunca. Encuentro que la angustia no era aquella. Leyendo a Bolaño se me revela la abundancia de lo cotidiano, la fecundidad de su visión del mundo por escrito, parece tener ojos de múltiple vista como los de un animal suelto en la selva, que se devora toda la naturaleza o simplemente la entiende.
Rodrigo Blanco en nuestro encuentro de sábado en la tarde, un catorce de abril, yo tomando té, después de mis peligros nocturnos, Ingrid devorándose un delicioso pastel de limón con un marrón corto y los demás sedientos de agua, nos explica que para Roberto Bolaño los que hacen literatura tienen que tener presente que la escritura es lo mas miserable que hay, esa es su dimensión. Bolaño abandona la literatura por la experiencia. Los escritos son producto de un fracasado. La literatura para Bolaño está plagada de canallas. El escritor es aquel que lo derrota el lenguaje, es aquel que lo derrota el tiempo. El que desea empezar a escribir tiene que esperar a ser derrotado, todo para lograr un pedazo de vida.
Esta reunión con Rodrigo fue bastante esclarecedora, pues Bolaño le enreda la cabeza a uno, insisto todo para aclararla, contradictorio, pero ese es el juego de Bolaño.
Nos habló de la evolución de su álter ego ‘Arturo Belano’, que discurre en diferentes obras literarias, y crecen juntos. Es Arturo Belano y Roberto Bolaño. Su espejo.
Gracias Rodrigo por un sábado de Abril, junto a este escritor chileno.
Eurídice Zamora ©

jueves 5 de abril de 2007

roberto

B O L A Ñ O


...y cuando di por terminada la conferencia, con un final abrupto, tal como entonces me gustaba acabar cualquier conferencia, la gente se levantó, aplaudió tímidamente y se marchó corriendo a consultar el afiche de la entrada, y cuando yo salí, acompañado por el poeta mexicano Mario Santiago, que siempre iba conmigo y que seguramente se había dado cuenta de mi error aunque no me lo dijo por que para Mario los errores y los gazapos y los equívocos eran como las nubes de Baudelaire que pasan por el cielo, es decir que hay que mirar pero no corregir....
...
Aunque también es verdad que la patria de un escritor no es su lengua o no es sólo su lengua sino la gente que quiere. Y a veces la patria de un escritor no es la gente que quiere sino su memoria. Y otras veces la única patria de un escritor es su lealtad y su valor. En realidad muchas pueden ser las patrias de un escritor, a veces la identidad de esta patria depende en grado sumo de aquello que en ese momento está escribiendo. Muchas pueden ser las patrias, se me ocurre ahora, pero uno solo el pasaporte, y ese pasaporte evidentemente es el de la calidad de la escritura. Que no significa escribir bien, porque eso lo puede hacer cualquiera, sino escribir maravillosamente bien, y ni siquiera eso, pues escribir maravillosamente bien también lo puede hacer cualquiera. ¿Entonces qué es una escritura de calidad? Pues lo que siempre ha sido: saber meter la cabeza en lo oscuro, saber saltar al vacío, saber que la literatura básicamente es un oficio peligroso. Correr por el borde del precipicio: a un lado el abismo sin fondo y al otro lado las caras que uno quiere, las sonrientes caras que uno quiere, y los libros, y los amigos, y la comida. Y aceptar esa evidencia aunque a veces nos pese más que la losa que cubre los restos de todos los escritores muertos. La literatura, como diría una folklórica andaluza, es un peligro.
.... y una cosa está clara: don Rómulo no se me puede aparecer en sueños por la simple razón de que no puedo dormir. Afuera cantan los grillos. Calculo, a ojo de buen cubero, que serán unos diez mil o veinte mil. En el canto de uno de esos grillos tal vez está la voz de don Rómulo, confundida, dichosamente confundida, en la noche venezolana, en la noche americana, en la noche de todos nosotros, los que duermen y los que no podemos dormir...

Roberto Bolaño 1999 parte del discurso al recibir premio Rómulo Gallegos

domingo 25 de marzo de 2007

LA NIEVE 'Llamadas telefónicas'


Primero hay que vaciar la botella, dijo, luego el alma. Me encogí de hombros. Aunque yo, añadió, como es natural, no creo en el alma. Pero la cuestión fundamental es el tiempo, ¿verdad? ¿Tienes tiempo para escuchar mi historia?
‘La nieve’ de Llamadas Telefónicas

El poema, que va a continuación lo colocamos en la entrada de Bolaño, no sólo por que Roberto Bolaño fue gran admirador de César Vallejo. Esta latente una angustia similar, una afinidad, un disfrute semejante entre ambas obras.
Sírculo

Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina...

Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa...

Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona...

Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza...

Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo...

Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente...

Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito...

le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué mas da! Emocionado... Emocionado...

César Vallejo 1937

domingo 18 de marzo de 2007

¿Tienes tiempo para escuchar mi historia?



Soñé que era un detective viejo y enfermo y que buscaba a gente perdida hace tiempo. A veces me miraba casualmente en un espejo y reconocía a Roberto Bolaño.

R.Bolaño


'...convertir nuestra posición genuflexa ante la realidad,
a la de sólo ponernos de pie en nuestros sueños
levantar los ojos y mirar
lo imposible con la sonrisa
de quien entiende todo
mezcla de niños (locos chiquitos)
de locos cobardes (hipócritas grandes)
de miedosos sensatos (intelectualmente hipócritas)
nos lanzamos con lo mejor de nuestras miserias
(por su puesto absolutamente desconocidas por nosotros mismos)
y con lo mejor de nosotros (sin uso por su puesto)
así locos de locura buena salimos a cambiar, miradas, sonrisas, peticiones, por favores, dimos vergüenzas, por sensibilidad y hoy aquí locos, más loco que el que ama sin esperanza y más locos que los que prefieren hacer primero lo imposible que lo difícil...'

© O.A.Caballero nov.1988

aventura literaria


B siente por un momento que toda la fuerza que le ha servido para llegar a casa de A se evapora en un segundo. Se repone, intenta una sonrisa, alarga la mano. Sobre todo, piensa, evitar escenas violentas, sobre todo evitar el melodrama. Por fin, dice A, cómo estás. Muy bien, dice B.
R. Bolaño una aventura literaria (Llamadas telefónicas)

miércoles 14 de marzo de 2007

'Un libro es la mejor almohada que existe'


Me conmueven los lectores a secas, los que aún se atreven a leer el Diccionario filosófico de Voltaire, que es una de las obras más amenas y modernas que conozco. Me conmueven los jóvenes de hierro que leen a Cortázar y a Parra, tal como los leí yo y como intento seguir leyéndolos. Me conmueven los jóvenes que se duermen con un libro debajo de la cabeza. Un libro es la mejor almohada que existe...
Roberto Bolaño


LA TRAMPA
Nicanor Parra

Por aquel tiempo yo rehuía las escenas demasiado misteriosas.
Como los enfermos del estómago que evitan las comidas pesadas
Prefería quedarme en casa dilucidando algunas cuestiones
Referentes a la reproducción de las arañas,
Con cuyo objeto me recluía en el jardín
Y no aparecía en público hasta avanzadas horas de la noche;
O también en mangas de camisa, en actitud desafiante,
Solía lanzar iracundas miradas a la luna
Procurando evitar esos pensamientos atrabiliarios
Que se pegan como pólipos al alma humana.
En la soledad poseía un dominio absoluto sobre mí mismo,
Iba de un lado a otro con plena conciencia de mis actos
O me tendía entre las tablas de la bodega
A soñar, a idear mecanismos, a resolver pequeños problemas de emergencia.
Aquellos eran los momentos en que ponía en práctica mi célebre método onírico,
Que consiste en violentarse a sí mismo y soñar lo que se desea,
En promover escenas preparadas de antemano con participación del más allá.
De este modo lograba obtener informaciones preciosas
Referentes a una serie de dudas que aquejan al ser:
Viajes al extranjero, confusiones eróticas, complejos religiosos.
Pero todas las precauciones eran pocas
Puesto que por razones difíciles de precisar
Comenzaba a deslizarme automáticamente por una especie de plano inclinado,
Como un globo que se desinfla mi alma perdía altura,
El instinto de conservación dejaba de funcionar
Y privado de mis prejuicios más esenciales
Caía fatalmente en la trampa del teléfono
Que como un abismo atrae a los objetos que lo rodean
Y con manos trémulas marcaba ese número maldito
Que aún suelo repetir automáticamente mientras duermo.
De incertidumbre y de miseria eran aquellos segundos
Es que yo, como un esqueleto de pie delante de esa mesa del infierno
Cubierta de una cretona amarilla,
Esperaba una respuesta desde el otro extremo del mundo,
La otra mitad de mi ser prisionera en un hoyo.
Esos ruidos entrecortados del teléfono
Producían en mí el efecto de las máquinas perforadoras de los dentistas,
Se incrustaban en mi alma como agujas lanzadas desde lo alto
Hasta que, llegado el momento preciso,
Comenzaba a transpirar y a tartamudear febrilmente.
Mi lengua parecida a un beefsteak de ternera
Se interponía entre mi ser y mi interlocutora
Como esas cortinas negras que nos separan de los muertos.
Yo no deseaba sostener esas conversaciones demasiado íntimas
Que, sin embargo, yo mismo provocaba en forma torpe
Con mi voz anhelante, cargada de electricidad.
Sentirme llamado por mi nombre de pila
En ese tono de familiaridad forzada
Me producía malestares difusos,
Perturbaciones locales de angustia que yo procuraba conjurar
A través de un método rápido de preguntas y respuestas
Creando en ella un estado de efervescencia pseudoerótico
Que a la postre venía a repercutir en mí mismo
Bajo la forma de incipientes erecciones y de una sensación de fracaso.
Entonces me reía a la fuerza cayendo después en un estado de postración mental.
Aquellas charlas absurdas se prolongaban algunas horas
Hasta que la dueña de la pensión aparecía detrás del biombo
Interrumpiendo bruscamente aquel idilio estúpido,
Aquellas contorsiones de postulante al cielo
Y aquellas catástrofes tan deprimentes para mi espíritu
Que no terminaban completamente con colgar el teléfono
Ya que, por lo general, quedábamos comprometidos
A vernos al día siguiente en una fuente de soda
O en la puerta de una iglesia de cuyo nombre no quiero acordarme.


Roberto Bolaño en el diccionario

Roberto Bolaño Ávalos (Santiago de Chile, 28 de abril de 1953 - Barcelona, 14 de julio, 2003), escritor y poeta chileno. Pasó su infancia en ciudades como Los Ángeles, Valparaíso, Quilpué, Viña del Mar y Cauquenes. A los 13 años, Bolaño se trasladó con su familia a México. Vivió su adolescencia concentrado en la lectura, encerrado durante horas en una biblioteca pública de Ciudad de México.

En 1973 decidió volver a Chile. Tras un largo viaje en autostop y en barco por Suramérica su llegada a Chile fue pocos días posterior al golpe de estado protagonizado por Pinochet, por lo que decidió unirse a la resistencia contra el nuevo orden dictatorial. Pocos días después fue detenido cerca de Concepción y liberado luego de ocho días gracias a la ayuda de un antiguo compañero de estudios en Cauquenes que se encontraba entre los policías que debían custodiarlo.

Regresó nuevamente a México, donde junto al poeta Mario Santiago Papasquiaro, fundó el movimiento poético infrarrealista, que, surgido a partir de reuniones y tertulias en el Café La Habana de la calle Bucarelli, se opuso radicalmente a los poderes dominantes en la poesía mexicana y al establishment literario mexicano.

Luego emigró a Cataluña. Allí desempeñó diversos oficios —vendimiador en verano, vigilante nocturno de un camping , vendedor en un almacén de barrio— antes de poder dedicarse por completo a la literatura. Bolaño falleció el martes 14 de julio de 2003 en el hospital Valle de Hebrón de Barcelona tras pasar diez días en coma como consecuencia de una insuficiencia hepática. Dejó inconclusa la novela 2666, en la cual llevó al extremo su capacidad fabuladora, esta vez en torno a un personaje que retoma la figura del escritor desaparecido, en este caso, Benno von Archimboldi.

En 1998 ganó Premio Herralde de novela gracias a su obra Los detectives salvajes, por la que también obtuvo el Premio Rómulo Gallegos en 1999. En 2004, un año después de su muerte, obtuvo el premio Salambó a la mejor novela escrita en castellano, por 2666.

Bolaño se presenta en algunas de sus obras (como Los detectives salvajes, Amuleto, Estrella distante o el borrador de 2666) como su alter ego, Arturo Belano. También aparece retratado en las novelas Soldados de Salamina de Javier Cercas y en Mantra de Rodrigo Fresán.


Arturo Belano es el alter ego de Roberto Bolaño. Su primera aparición conocida fue en el libro de relatos Llamadas telefónicas (1997), (libro que trataremos en esta entrada de Sírculo). En los cuentos intitulados Enrique Martín, El Gusano y Detectives. En este último relato, Bolaño narra su experiencia real en una cárcel chilena tras el golpe militar de 11 de septiembre de 1973, cuando uno de los torturadores le reconoce como su ex colega del instituto y salva a Bolaño de una probable muerte. Sin embargo, la aventura más importante de Belano fue como protagonista en Los detectives salvajes, al lado de Ulises Lima.

Arturo Belano resurgirá posteriormente en el relato Fotos, de Putas asesinas (2001), donde se constata que Belano aún permanece en Liberia, reflexionando sobre los poetas franceses, su propio pasado y el de sus amigos.

El escritor argentino Rodrigo Fresán, amigo personal de Bolaño, matiza que el alter ego Belano es un «supuesto alter ego»:

«En alguna conversación, como al pasar, Bolaño se confesó tentado de que Belano acabara como una suerte de eternauta viajando a través del tiempo y transmitiendo desde el futuro. Y digo supuesto alter ego porque me parece que con Belano, Bolaño consiguió algo mucho más interesante que el habitual disfraz que utiliza un escritor para convertirse en personaje.»

Wilkipedia (la enciclopedia libre)

SENSINI 'Llamadas telefónicas' (1997)



‘De pronto me di cuenta de que ya estábamos en paz, que por alguna razón misteriosa habíamos llegado juntos a estar en paz y que de allí en adelante las cosas imperceptiblemente comenzarían a cambiar. Como si el mundo, de verdad, se moviera. Le pregunté qué edad tenía. Veintidós, dijo. Entonces yo debo tener más de treinta, dije, y hasta mi voz sonó extraña’
del relato Sensini (Llamadas Telefónicas) R. Bolaño.

Próxima lectura: 'La insoportable levedad del ser' Milan Kundera


Charla con el escritor Rafael Osío Cabrices, uno de los autores de ReLectura.
En su charla sobre La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera, Rafael Osío Cabrices nos habla de ella como una "novela profundamente europea”. Kundera vivió de primera mano el socialismo ruso de los estados satélites y en especial de un país tan particular como la Republica Checa, de tradición abiertamente aburguesada, y en su novela, de una manera palpable e indeleble, están sus vivencias y su ideología. Kundera "es un escritor con un equipaje cultural muy grande, criado en encrucijadas culturales" de la Europa del Este, donde ha florecido una verdadera "cultura híbrida" (más de lo que los latinoamericanos nos empeñamos en hacer nuestra, esta constante).
Por su estructura tan particular (cuatro personajes, cuatro puntos de vista, momentos de suspensión de la trama) La insoportable levedad del ser puede ser considerada una "novela rompedora", al estilo del Quijote de Cervantes, Gargantúa y Pantagruel de Francois Rabelais, o Vida y opiniones del caballero Tristram Shandy de Lawrence Sterne. Kundera viene de la tradición de la novela subversiva y está bastante lejos de la novela europea formal como en el caso de Lolita. El concepto de novela subversiva como instrumento de exploración del ser y en este caso que nos ocupa con La insoportable levedad del ser, exploración de las crisis europeas de postguerra. El desarraigo moral e ideológico es tan fuerte que lo único que les queda es el sexo. La insoportable levedad del ser es una novela del vacío, de búsquedas, con un ritmo tan fluctuante, de tantos paréntesis, ritmos y matices, que el símil que nos propone Rafael no puede ser otro: "como una larga noche entre amigos".
Finalmente y como una confesión, Rafael nos relata su acercamiento casi precoz a La insoportable levedad del ser y su convencimiento de que es una novela para releer en varias épocas de la vida, y siempre esa lectura será diferente.

Silvia Marín ©

LA LEVEDAD

'BRINQUE COMO EL FUEGO...
VENGA ASÍ NADA MÁS...
HÁGALO DOS VECES ANTES DE PENSAR
CORRA CONTRA EL TIEMPO...'

lunes 12 de marzo de 2007

Kundera en el diccionario


Milan Kundera.

Al término de la Segunda Guerra Mundial se afilió al Partido Comunista del que fue expulsado tras los sucesos de 1948. Experto en historia del arte, estudió en el Carolinum de Praga y dio clases de historia del cine en la Academia de Música y Arte Dramático desde 1959 a 1969, y posteriormente en el Instituto de Estudios Cinematográficos de Praga. Fue jornalero y músico de jazz. Su primera novela, La broma fue traducida a doce idiomas y obtuvo en 1968 el Premio de la Unión de Escritores Checoslovacos. En 1968, a consecuencia de la invasión soviética a su país, sus obras se prohibieron y quedó sin empleo. En 1975 consiguió emigrar a Francia. Entre ese año y 1980, enseñó literatura comparada en la Universidad de Rennes, y más tarde en la École des Hautes Études de Paris. La vida está en otra parte obtiene el Premio Médicis a la mejor novela extranjera publicada en Francia durante el año de su aparición. Su siguiente novela, La despedida, obtuvo el Premio Mondello al mejor libro editado en Italia. En 1981, el conjunto de la obra de Kundera mereció en Estados Unidos el Commonwealth Award, premio otorgado simultáneamente al conjunto de la obra dramática de Tennessee Williams. Ese año la publicación en de El libro de la risa y el olvido le valió la revocación de su ciudadanía checa. En 1982 recibió el Premio Europa-Literatura. En 1984 publicaría La insoportable levedad del ser, considerada como una de sus obras cumbres. Ya en 1985, sería galardonado con el Premio Jerusalén. Tres años más tarde La insoportable levedad del ser sería llevada al cine de la mano del director Philip Kaufman, obteniendo un aceptable éxito.

A pesar de su militancia comunista en su juventud, Kundera se convirtió desde el inicio de su actividad literaria, en un crítico mordaz del socialismo. A su vez, su principal obra, La insoportable levedad del ser, se ha convertido en una referencia importante a la hora de intentar comprender la disidencia vivida en Europa del Este durante la Guerra Fría.

En el 2006 se publica por primera vez en su país su bestseller, La insoportable levedad del ser, 22 años después de que se editara en París.

Wilkipedia ( la enciclopedia libre)

Milan Kundera, pisó un terreno similar



pueblo

aquí se ve un egoísmo
tan sinceramente exteriorizado
una audacia tan grosera
'' cobardía tan ruin
'' pusilanimidad tan baja

que todo es franco aquí

todo se muestra sin tapujos
no hay quien se tome
el trabajo en disimular

usted señor
merece
la más honesta de las apreciaciones

aunque sólo sea por su sencillez.

Antonio Rueda ©

de la novela



‘... La novela acompaña constante y fielmente al hombre desde el comienzo de la Edad Moderna. La “pasión de conocer” se ha adueñado de ella para que escudriñe la vida concreta del hombre y la proteja contra “el olvido”; para que mantenga “el mundo de la vida” bajo una iluminación perpetua. En ese sentido comprendo y comparto la obstinación con que H. Broch repetía: descubrir lo que sólo una novela puede descubrir es la única razón de ser de una novela. La novela que no descubre una parte hasta entonces desconocida de la existencia es inmoral. El conocimiento es la única moral de la novela.’
Milan Kundera “El arte de la novela”

martes 27 de febrero de 2007

La insoportable levedad del ser


I versión
"oh, qué será, ¿que me da? que me duele por dentro, será que me da, que brota a flor de piel, será que me da, y que me sube al rostro y me hace sonrojar, y que salta a los ojos y me hace acalorar, y que me aprieta el pecho, que me hace confesar, lo que no tiene gesto de disimular, y que no tiene derecho de ninguna acusación, y que me hace mendigo, me hace implorar, lo que no tiene medida ni nunca tendrá, lo que no tiene remedio ni nunca tendrá, lo que no tiene receta, oh, qué será, ¿que será?, que da en la gente que no debería, que desacata a la gente en su rebeldía, qué es eso que ni el aguardiente puede calmar, que ni los diez mandamientos van a conciliar, ni todos los ungüentos van a aliviar, ni todos los quebrantos, ni toda la alquímia, que ni todos los santos, será, ¿que será? lo que no tiene descanso, ni nunca tendrá, lo que no tiene cansancio, ni nunca tendrá, lo que no tiene límite, oh, qué será, ¿que me da? que me quema por dentro será que me da, que me perturba el sueño, será que me da, que todos los ardores me van a atizar, que todos los temores me van a agitar, y todos los sudores me van a empapar, y todos mis nervios me van a rogar, y todos mis órganos reclamarán, y una aflicción me hará suplicar, lo que no tiene vergüenza, ni núnca tendrá, lo que no tiene gobierno, ni núnca tendrá, lo que no tiene juicio."
Chico Buarque

Sobre todo, por aquello de que el sexo no tiene prohibición gubernamental.

Las mujeres para Tomás, como decía Sabina, su amante histórica: son como "la tierra nueva". Sin juzgar ninguna porción moral de Tomás, es mostrado por Milan Kundera, como el sexo, que compone esa realidad checa, llena de carencias, prohibiciones, debilidades. Una atmósfera oscurantista. Época dura para ellos, ya consolidados como viejo mundo, obligados a toparse con la intromisión soviética, la que refiere Kundera, cada vez que puede. Los halla partícipes en cada una de las represiones de su vida cotidiana. Y allí, la actitud con el sexo es más indeleble que esta canción con la que abro este texto.

El sexo es la única válvula de escape para esa gente, es la libertad que les queda. Tomás es el prototipo del varón checo, que se vale del sexo como debilidad de la especie, busca las parcelas del amor donde quiera que ellas estén. La esposa, la amante, la secretaria del editor, las enfermeras que le sirven en su trabajo complicado de neurocirujano, del cual saca partido para seguir con su búsqueda válida, en esa sociedad dictada por las normas del socialismo soviético. Y, cuando le prohíben revisar el cerebro de los checos, pues su postura anti-comunista no claudica, se pone a limpiar ventanas y vitrinas, allí, también, mantiene relaciones sexuales con una de las encargadas.

Esa aventura contradictoria entre amar y desear se pueden encontrar en cualquier sociedad, pero en la Checoslovaquia de los años 1968, se desborda como río atormentado.

Mediante el enredo de su vida sexual, Tomás, muestra su ligereza, su equipaje sin peso, su debilidad fecunda en ese establishment socialista. Esa resignación sin sentido, ese sufrimiento que no merecemos. La ligereza le permite andar sin compromisos, es lo óptimo para sobrevivir feliz.

La bella y quieta esposa de Tomás, Tereza, lo conoce en un pueblo donde la sociedad checa muestra su mayor desgano, y se va a Praga siguiendo los pasos a ese amado que venera, como si ese costo fuera conceder cierta libertad. Con su libro de Tolstoi a cuestas, la archiconocida “Anna Karenina”, se une al que va a ser su marido, y tienen un perro que llevará por nombre, el apellido del esposo de Anna, el mismo al que Anna, le fue infiel, en la obra de Tolstoi. Uno podría suponer: ¡infiel a un mudo!, o la infidelidad permanecerá entre ellos. No es una coincidencia, esa sociedad represora tenía sus valores bien establecidos, se podría afirmar que preconcebidos, y Tereza no era excepción.


La exploración de la fibra humana que Tomás, tal parece que colecciona: incertidumbre, curiosidad, amor del mas puro, celos de los mas crueles, falsas expectativas, infidelidad por supuesto, el sabor poderoso de la aventura, y, sobretodo incomunicación. Combina, entra en correspondencia fluida con ese sistema.

El mundo de lo ligero nos es presentado mediante esa sociedad pro-soviética donde los sueños posibles tienen su exclusividad en el sexo.

En el sexo, Tomás, construye su mundo. Tal como en los sueños, uno da rienda suelta a lo que sea, hasta imaginar la voz amada, la voz fiel y certera de aquel que nunca escuchó.
Ornella ©

II versión
oh qué será, ¿que será? que andan suspirando por las alcobas, que andan susurrando en versos y canciones, que andan escondiendo bajo las ropas, que anda en las cabezas y anda en las bocas, que va encendiendo velas en los callejones, que están hablando alto en los bodegones, que gritan en el mercado ¿qué cosa es esa?, en la naturaleza, será ¿que será?, que no tiene certeza ni nunca tendrá, lo que no tiene arreglo, ni nunca tendrá, que no tiene tamaño, oh qué será? qué será? que vive en la idea de los amantes, que cantan los poetas mas delirantes, que juran los profetas embriagados, que está en la romería de los mutilados, que está en las fantasías mas infelices, los sueños de mañanas en las meretrices, lo piensan los bandidos, los desvalidos, en todos los sentidos será que será, lo que no tiene decencia ni nunca tendrá, que no tiene censura ni nunca tendrá, que no tiene sentido, oh, ¿qué será? ¿qué será? que todos los avisos nos van a evitar, por qué todas las rizas van a desafiar, y todas las campanas van a repicar, por qué todos los signos van a consagrar, por qué todos los niños se van a desatar, y todos los destinos se irán a encontrar, y el mismo padre eterno que nunca fue allá, al ver aquel infierno los bendecirá, que no tiene gobierno ni nunca tendrá, que no tiene vergüenza ni nunca tendrá, lo que no tiene juicio.
Chico Buarque

"Por eso la vida suele ser un boceto"



Los cuestionamientos filosóficos que constantemente refrescan la obra de Kundera nos hace irremediablemente, hacer introspección a todo lo largo de su novela y eso le da un valor excepcional “el peso, la necesidad y el valor son tres conceptos internamente unidos: sólo aquello que es necesario, tiene peso; solo aquello que tiene peso, vale”. Su reflexión filosófica, es también la nuestra, cuando en todo momento plantea la necesidad de revisar la consecuencia de nuestras acciones “El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. ¿Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya, la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro” y el peso de nuestras responsabilidades (...)
”Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada. Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad”
Sus personajes, con el cual se puede identificar cualquiera de nosotros, tratan de revelar durante su efímera vida en la novela, el punto máximo de la obra “La levedad del ser” (...)
”La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será. Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes."
Los personajes enlazados en una trama de amor, celos, traiciones y pasiones acercan al lector a una gama de sentimientos que el amor produce.
“El gozo que le inunda requiere oscuridad. Esa oscuridad es pura, limpia, sin imágenes ni visiones, esa oscuridad no tiene final, no tiene fronteras, esa oscuridad es el infinito que cada uno de nosotros lleva dentro de sí. En el momento que siente que el gozo se extiende por su cuerpo, Franz se estira y se diluye en el infinito de su oscuridad, él mismo se vuelve infinito”
“El amor físico es impensable sin violencia”
“Porque amar significa renunciar a la fuerza”
“El amor cuando se hace público, aumenta de peso, se convierte en una carga. Sabina ya se encorvaba por anticipado al imaginarse ese peso”

Su relato está cargado de eventos, esos que nos permiten soltarnos el lastre que se nos impone y de una forma, sublimizarnos con la posibilidad de creer en ellos “No es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos. Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia el, desde el primer momento”
“Pero un acontecimiento no es tanto más significativo y privilegiado cuantas más casualidades sean necesarias para producirlo? Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días, es mudo. Sólo la casualidad nos habla”

Sus afirmaciones con respecto a la cotidianidad te mueven y te abren la posibilidad de una esperanza “pero es posible echarle en cara al hombre el estar ciego en su vida cotidiana con respecto a tales casualidades y dejar así que su vida pierda la dimensión de la belleza”
La novela realizada en un contexto político y social de la invasión rusa a Chescolovaquia nos abre una puerta para poder asomarnos y ver un poco de nuestro futuro inmediato. La conclusión es que no sólo nos emociona, sinó que además nos hace pensar. Y eso suele ser interesante.

Ingrid Melizan ©

'La insoportable levedad del ser' FILM


Juliette Binoche

Juliette Binoche es Tereza


Lena Olin es Sabina


Milan Kundera
Advertencia: aquí hablo mal de esta película.
Cuando se tienen diez minutos viéndola, tal parece que uno está precavido, no hay película por ninguna parte. Sin haber leído el libro, por supuesto. Y, si se lo ha leído, suponerlo resuelto de ésta forma nos pone en angustia . Sabemos de que trata Romeo y Julieta, pero, siempre será sorprendente si está bien lograda.
El film político o el combativo, produce claustrofobia, al menos en mi. Porque todos sus argumentos no son visuales, posee esa forma estricta de las imágenes delimitadas, y caramba, el film es todo visual, son, infinitas posibilidades. Ese tipo de cine me sofoca. No me produce miedo, ni tensión, ni asco, ni ternura, ni belleza, ni repulsión...., no llega a la profundidad de las imágenes tan buscadas por los cineastas.
Lo que está en el film de la trama política acá está, y es apenas esto:
- La invasión soviética: la entrada de tanques, fuego, gente corriendo, gritos, humo, muertos y heridos, cámaras fotográficas tapadas: es redundante, y tanta comprensión aburre.
- Los ministros de aquel régimen, le piden al conjunto musical de una discoteca que toquen un himno, lo ponen, y al quitarlo, los ministros se marchan enojados: pobrísima secuencia, por cierto.
- Le quitan el pasaporte y la cámara fotográfica a los que entran a Checoslovaquia.
- Los sectores públicos se muestran reacios en resolver el problema de Tereza.
- Tomás, que es neurocirujano, trabaja, limpiando ventanas, por que no firmó un documento, retractando su postura anterior en apoyo a ese régimen.
- La mejor secuencia de todo el film: un representante del ministerio intenta sobornarlo, para que firme ese documento. Pero esa secuencia es de mera información, no pertenece al drama central de la película.

Filmar la resistencia política es de un canal de televisión, esa información siempre será vilmente manipulada para bien o para mal, pero incluso cada una de esas manipulaciones son limitadas. La inapetencia por el atractivo visual se da en cada una de las protestas, que ya son patrimonio del conocimiento general, y el libro lo logra con mayor respeto. Absolutamente todas las parcelas del discurso político son toscas y vulgares.

Que no exista abundancia, que haya carencias profusas, faltas inauditas de ambición en el pensamiento, tan características de los países socialistas, no está por ninguna parte en la cinta, hasta se ven bellas aquellas casitas europeas.

Si la idea fuera, sólo, la “ligereza” del ser en el mundo de hoy, pero se centra en mostrar, a como de lugar un suceso político innegable. Colocan las secuencias de la invasión a Checoslovaquia, y, ¿eso es, lo que lleva a los protagonistas a buscar ligereza? ¿Eso es lo que me quieren decir?

Empecemos de nuevo. Tomás es un gigoló no en el sentido estricto de la palabra, es decir, Tomas no vive de las mujeres, su rostro, en cambio, sostiene ese carácter de hombre que se las sabe todas en el sexo, eso parece comprensible en una sociedad que frena a la gente vivir en armonía con el entorno.

Todo es falso. La justicia es falsa, el matrimonio es falso, el amor por su profesión es falso, no posee cariño por nada, vivir así, es abominable. Los amores de Tomas son serios, pero son risibles. Él da todo para estar con Sabina, pero juega a abandonarla. Él da todo por su Tereza, pero también juega a abandonarla. Y las otras mujeres son así como extras, llegan a ser hasta figurantes en su pobre vida. Tomas, es un tipo ligero, pero su ligereza es limitada para los espectadores.

Parece que Neruda coincide, en alguna ocasión con Kundera, más que este cineasta.
Vivo de pronto y otras veces sigo
Toco de pronto un rostro y me asesina
No tengo tiempo

(Tercera Residencia, Pablo Neruda)

Kundera es el único que tiene la palabra en el film. En ésta realización cinematográfica se pone en duda la existencia de otro autor, aunque se llame Philip Kaufman ,1988. Es la copia del libro, eso niega al cine. Es un filme aburrido, falto de contenido imaginativo. La novela pierde cuando no se la comprende, y no es falta de espacio, pierde por que se le resta su alma, pierde porque desaparecen sus imágenes literarias, pierde porque se desvanece su riqueza, la obra de Kundera se convierte en vacua.

En los momentos actuales, remover las fibras requiere contundencia, la pantalla está destinada a ser boicoteada por torbellinos de información. Son muchos los códigos a los que se le han quebrado las patas, son muchos los códigos que ya no conmueven. Creo, que al libro le va mejor. Del escrito se pueden decir cosas inquietantes, y sumergirse profusamente en ese mundo que plantea Milan Kundera, del que, tengo que admitirlo, me queda un cierto sin sabor.
Eurídice Zamora ©

lunes 26 de febrero de 2007

Lectura: Lolita / Vladimir Nabokov en el diccionario


Vladímir Vladímirovich Nabókov (22 de abril 1899 10 de abril, San Petersburgo - 2 de julio, 1977, Montreux), escritor ruso-estadounidense. Escribió sus primeras obras literarias en ruso, pero se hizo internacionalmente famoso como un maestro de la novela con su obra escrita en inglés. Es conocido también por sus significativas contribuciones al estudio de los lepidópteros y por su creación de problemas de ajedrez.

Su novela Lolita (1955), muy popular además, se cita frecuentemente como una de las más importantes del siglo XX, ya que es excelente.

El mayor de los hijos de Vladimir Dmitrievich Nabokov y su mujer Elena, nacida Elena Ivanovna Rukavishnikova, nació en una familia rica y aristocrática de San Petersburgo, donde vivió durante su infancia y juventud. La familia hablaba en ruso, inglés y francés, por lo que Nabokov fue trilingüe desde muy pequeño.

Obra

Los primeros escritos de Nabokov estaban en ruso, pero alcanzó el reconocimiento internacional en lengua inglesa. Por esta circunstancia ha sido comparado con Joseph Conrad; no obstante, hay quien ve esta comparación como discutible, en tanto que Conrad solo compuso en inglés, y nunca en su lengua natural, el polaco (el mismo Nabokov rechazaba tal comparación por razones estéticas). Nabokov tradujo muchas de sus obras primerizas al inglés, a veces en colaboración con su hijo Dmitri. Su formación trilingüe tuvo una profunda influencia sobre su arte. Él mismo describía metafóricamente la transición de un lenguaje a otro como el lento viaje nocturno de un pueblo a otro con solo una vela para iluminarse.

Nabokov es famoso por sus argumentos complejos, sus inteligentes juegos de palabras y su uso de la aliteración. Obtuvo fama y notoriedad con su novela Lolita (1955), que trata de la pasión consumada de un hombre culto con una niña de doce años. Esta y sus otras novelas, especialmente Pálido fuego (1962), le proporcionaron un lugar entre los grandes novelistas del siglo XX.

La estatura de Nabokov como crítico literario se basa principalmente en su traducción y comentario en cuatro volúmenes del Eugene Onegin' de Aleksandr Pushkin. El comentario termina con un apéndice titulado Notes on Prosody que es altamente valorado. La traducción de Nabokov fue el tema de una agria polémica con Edmund Wilson y otros críticos, al haber trasladado lo que era una novela en verso en una prosa no rimada.

Las conferencias sobre literatura de Nabokov revelan también sus controvertidas ideas sobre el arte. Creía firmemente que las novelas no deberían buscar lo didáctico y que los lectores deberían buscar no solo empatizar con los personajes sino una apreciación estética a través de la atención a los detalles de estilo y estructura. Nabokov detestaba las ideas habituales sobre novela; al hablar sobre el Ulises de Joyce, por ejemplo, insistía a sus alumnos en que tuviesen a mano un mapa de Dublín para seguir las peripecias de los personajes, antes que hablarles sobre la compleja historia irlandesa que muchos críticos creen ver como esencial para comprender la novela.

Los detractores de Nabokov le reprochan el ser un esteta y su sobreatención al lenguaje y al detalle antes que al desarrollo del carácter de los personajes.

De Wikipedia, la enciclopedia libre


lolita
'...cada nervio de mi ser estaba aún ungido por la sensación de su cuerpo, lleno de los ecos de aquel cuerpo, el cuerpo de algún genio inmortal disfrazado de niña’.

publicado en octubre 2006

"Nabokov simboliza la libertad, y seguirá haciéndolo. No importa cuánto te presione la gente; de un modo u otro, cualquier persona siempre podrá escribir lo que quiera."
Zadie Smith (escritora inglesa)

Charla con el escritor Salvador Fleján sobre Lolita


Salvador Fleján destacó aspectos que desentrañaron con mayor profundidad la novela. Nos habló de la vida de Vladimir Nabokov que a los cuarenta y un años tuvo que irse a vivir a Nueva York luego de una infancia opulenta en Rusia. Sobre el criterio de este autor ruso para el que la realidad sólo tenía sentido cuando tenía que ser tergiversada por un escritor. Nos sugirió considerar los elementos cruciales que marcan el desarrollo de la novela Lolita y los factores psicológicos de uno de sus personajes principales: Humbert Humbert. Para Nabokov: ‘ Su pedagogía fue una brillante defensa de la arbitrariedad’. Estableció relaciones con otras narraciones del mundo literario y del cine. Nos alentó a dar opiniones sobre lo que él exponía, y a compartir nuestros pareceres con relación a la novela. Si bien la estructura de esta novela, es lineal, subrayó el estilo narrativo de la primera y tercera persona tan usadas por Nabokov en Lolita, en un mismo personaje.
Juan Villoro, dice en su estupendo ensayo sobre Lolita ("La piedad del asesino") muy recomendado en la lista de títulos imprescindibles por Salvador Flejan: ‘ (Humbert) en su relato, alterna la primera persona con la tercera y se convierte en fantasma de sí mismo. La tercera persona le sirve como adecuada careta social o como teatro de los puntos de vista’.
Esto es muy importante en esta narrativa, pues, como dice Villoro: ‘En un giro burlesco adicional, el lector es tratado como si dispusiera de una mente despejada y serena, una inteligencia mesurada que sabrá ponderar y en cierta forma mitigar los arrebatos del monstruo sensible que cuenta la historia. ...La trama gana en fuerza y poder de convicción si incluye los apasionantes enredos que se pasan para narrarla. Con evidente ironía, el acucioso Nabokov se refiere en Lolita a “las exasperantes vaguedades del autor”. Alérgico a la línea recta, dedica un cambiante acoso a sus temas, y aunque descarta esta técnica como los devaneos de un relator ansioso, nos somete a ella para demostrar que, en contra de la opinión del respetable señor Nabokov, sus narradores sucumben a fascinantes distracciones’.
Como Villoro, Salvador Fleján, nos habló de que ‘la conquista de la imaginación dependía de un pacto peculiar con el lector’.
© Miriam Mireles y E. Zamora

Nunca fui una Lolita... ¿Y si confieso que miento?


¿TE GUSTAN LAS LOLITAS?
ME GUSTAN LAS CHICHIS... LAS ROSAS, LOS MELONES, LOS DELFINES


Nunca fui una Lolita, al menos nunca tuve conciencia de serlo cuando fue el momento. ¿Y si confieso que miento?

Primero me tocó descubrir la Lolita de Kubrick y me enseñó en carne viva, cual reminiscencias en mi ser, los sercretos más hermosos y perversos de las nínfulas, porque el filme, quizás por la necedad juvenil, me dejó la imagen de la cautivante Lolita mucho más fuerte que la de su padre, amante y verdugo.

Ahora descubro la Lolita de Nabokov y me encuentro de frente al hombre, el complemento necesario para la existencia de esa Lolita, la voz y mirada de un Humbert Humbert sin duda detestable, monstruoso, pero a la vez delirante y encantador, capaz de lograr a punta de gritos y susurros (porque así lo quiere él) mi asco moral, mi implacable sentencia, mi lástima, y con seguridad el consuelo de mi abrazo final. El tono narrativo de la novela ha dejado más huella en mí, y debo decirlo, que el tenue punto de vista del Humbert fílmico.

La reiterada evocación de H.H. sobre su frustrado primer amor, fatalmente no concretado y encarnado en su Annabel, la nínfula primigenia de su deseo (“estaba de rodillas, a punto de poseer a mi amada...”, ¡ay Humbert, cuánto dolor!) nos conduce por un camino de auto justificación de su ¿abominable? conducta: la debilidad por las novillitas de ensueño que corretean entre risas y miran impúdicamente sin querer mirar, un dolor de cabeza para toda Charlotte.

El relato de Nabokov nos muestra la erección-amor de un hombre cuya confesión en prosa conjuga de cierta manera lo masculino y lo femenino. Se muestra (casi) activo (quien lo duda) creyendo dominar la situación, con la seguridad de que sólo la rigidez de sus normas (“la profética rigidez” que heredase de la tía que lo crió) moldearía para siempre a su Lolita rehén, pero no tardará en convertirse en un hombre vencido, mancillado y desorbitado. Mientras su Dolly tan niña y aterciopelada, esclava de su obsesión (la de Humbert), esconde el dolor por su confinamiento con accesos de llanto nocturnos apilados en un sinnúmero de almohadas de hotel, también se vuelve cada día más arisca e impredecible, se hace más fuerte y diabólica con cada caricia no deseada de su carcelero, porque ella jugará a escabullirse al primer descuido y no se rendirá ante él.

Humbert de frente a su Lo embarazada, su “ninfa caída”, nos hace sentir una suerte de amor helado y velado, más frío que la muerte, donde dejamos correr todas las lágrimas ante su “amor a primera vista, a última vista, a cualquier vista”. Se trata del ruego desesperadamente afónico del hombre y la negativa implacable de nuestra Lolita. Finalmente, Nabokov nos pide acompañar una vez más a Humbert Humbert en su automóvil para presenciar el ocaso taurino que le procura a Clare Quilty, tan sólo en busca de liberación.

Y entonces, ¿te gustan las Lolitas?
Silvia Marín ©
octubre 2006

alguna de sus muchas ediciones.


Lolita, sigue siendo una incógnita, incluso para ella.
FP
oct. 2006
"En este crimen hay belleza"
R.Osío

LOLITA y Stanley Kubrick /CINE

publicado por Sírculo octubre 2006



Kubrick y Sue Lyon

LOLITA 1962

STANLEY KUBRICK


Dedicado a Iván Feo, que no ha visto Lolita de Kubrick.

Kubrick empieza con un prólogo de cine: Un hombre entra a una casa y mata a sangre fría a otro. Es el profesor Humbert que mata a Clare Quilty. En la novela de Vladimir Nabokov, esa muerte aparece casi al final. Es lo mismo, viene de allí, o va para allá.
Al final de la película , yo, estoy llorando desconsolada junto a Humbert. No sé a quién le tengo mas lástima si a la niña o a Humbert. El hizo todo, todo por su amor, pero fue en vano. Menos mal que Humbert se tapa el rostro mientras llora, si no, la cursilería haría exclusividad, como en cualquier telenovela.
- no hagas una escena, le decía Lolita.


El amor es en definitiva muy cruel.


Y es que ese drama, es un imposible como amor, fuera del establishment, visto muy mal por la sociedad, incluso por la mas comprensiva.


Olvidemos por un momento que ella tenía doce años cuando Humbert la conoció, y, al verla echada en el jardín se enamoró, por su puesto a primera vista.
Por Lolita se quedó en esa casa pavosa. Por Lolita, se casa con esa señora no menos pavosa que trata de ser seductora y ridículamente tigresa. Coqueta hasta mas no poder, fuera de lugar con sus aspiraciones de mujer feliz. Una doñita viuda todavía con atractivo, como diría ella de si misma en un momento oportuno, una mujer que no tiene una pizca de interés por nada que no sea atrapar a un hombre.

Eso no es un crimen, pero, esa señora es una tremenda arribista que quiere imponer su puesto en la sociedad, por encima inclusive de su propia hija. Quiere que su hija no moleste en lo mas mínimo su noviazgo, muy cerca de echar frutos. Si, esto no es un crimen, ¿pero contra su propia hija?. La hecha, la envía a un campamento de verano.


Olvidemos por un momento que a Humbert le interesaba el sexo animal, ¡oh!, en el que todos caen como en una trampa anunciada. Allí no había niña, ni había hombre de edad, era el amor en su mas cruel presencia.


La mujer madura se salió con la suya, se casa, descubre los escritos del hombre (irrespeto al espacio de otro, eso se llama robo), allí lee todo el deseo y el amor que siente él por su hija. Sale enloquecida de casa y muere atropellada como un gato. Esa fue su búsqueda, su perdida de tiempo.


Lolita está atrapada por el mundo de los adultos. Sea nínfula o no.


Humbert busca a Lolita en el campamento de verano y en un largo viaje conocen lo que les depara. La primera noche, en el hotel queda un solo cuarto con una cama king, Humbert alquila un catre para no dormir juntos. Es una maravilla de plano. Humbert duerme en un catre caído, pleno de incomodidad y ella a sus anchas en el centro de una cama enorme.
Lolita es la dueña del mundo por un momento en su vida.


La historia de Humbert y Lolita se abre, pero se convierte en mas pecaminosa. Ahora, además hay incesto. Definitivamente, el amor es cruel.


Humbert, celoso de todos, menos de quien en realidad era, eso pasa a menudo. Clare Quilty se burlo de él a mas no poder, era pues su adversario, interpretado maravillosamente por Peter Sellers. La secuencia del baile es para enamorarse de Clare Quilty. No le importaba Lolita para mas nada que para un papel de una película porno futura, cosa que no estaba en los planes de Lolita, pero si en uno de los tantos planes de este artista de dramáticos.

La perfección de un papel histriónico: esa era la niña Sue Lyon actriz de 14 años que hacia el papel de Lolita. Cada vez que masca chicle me recuerda mis años ninfuloides, cuando los estilos de masticarlos me importaban, y tomar Fanta con pitillo y levantar frágilmente el menique era un acontecimiento. Guardo las distancias, no fueron tan nínfulos como los de esta niña, pero por allí iba. Cuando al final, refiriendose a su loco enamoramiento por Clare Quilty, le díce a Humbert:


- sabes, ese carro que nos perseguía?
- no lo olvidaré en mucho tiempo, decía Humbert.
- ese era el hombre por el que estuve loca toda mi vida. ¿Todavía no lo adivinas?, ese era Clare Quilty, -decía Lolita.
- supongo que nunca se te ocurrió que cuando te mudaste a nuestra casa…mi mundo entero no giraba a tu alrededor. Estaba loca por él desde los tiempos…que él solía visitar a mi madre….
no era como tú y yo…,
no era una persona normal…,
era un genio!!!

tenía de…
una hermosa filosofía oriental de la vida……,
no tardó en averiguar lo que pasaba entre nosotros. Y desde ese momento usó todos los trucos que se le podían ocurrir – decía Lolita.
-¿hizo todos esos brillantes trucos tan sólo por el deleite de atormentarme? preguntaba Humbert.
-Bueno, a veces tenía que hacerlo, como lo del psicólogo alemán. Te tenia que engañar para que me dejaras actuar en su obra…
El psicólogo de Lolita en el film de Kubrick, le dice a su padrastro:
“ella es desafiante y grosera.
Suspira mucho en la clase
Suspira, hace el ruido de …
Masca chicle con vehemencia,
Masca chicle todo el tiempo.
Eso no importa su voz es agradable.
Se ríe a menudo y es excitable
Se ríe de las cosas
Un poco soñadora. Concentración escasa
Mira el libro por un rato
Y luego se cansa de él
Tiene chistes privados
Nadie los entiende así que
no pueden disfrutarlos con ella
tiene control o es excepcional,
o no tiene control alguno.
No podemos decidir cuál.
Y además, ayer mismo, Dr. Humbert
…escribió una palabra muy obsena con pintalabios…
en un panfleto de salud.
Así, que en nuestra opinión, ella sufre
De una aguda regresión de la líbido….
De sus instintos naturales.”

Un film basado en una novela celebre o nó, es siempre la obra de otro, sin embargo la Lolita de Kubrick carga con lo importante de la Lolita de Nabokov.
Es contarlo con todo, y sólo 40% con las palabras. Tampoco, es la imagen en crudo, tiene que ser articulada. No es hacer un encuadre y ya, ni es la “detestable” e insufrible camarita. Es el movimiento de cámara preciso. No sin razón, Truffaut decía que el travelling es cuestión de principio. Pues, todo lo que entra en un plano, en una secuencia, en el discurso de una película es una cuestión moral, es una cuestión de principio. No está allí por la simple adoración a lo exquisito, a los pobres tótem que arrastramos a lo largo de nuestras vidas y queremos que salgan en pantalla a cualquier precio. Los deseos hay que saber pedirlos, buscarlos y hacerlos.

La gesticulación del actor y su personaje, el vestuario, la atmósfera, la luz, la fotografía, el sonido, mucho más, y sobre todo el camino sinuoso, torcido y atormentado del director, deben ser cien por ciento puntuales.

Toda palabra que no puedas decir con un gesto preciso, olvídala. Con una luz indigna, con movimiento de cámara absurdo, olvídalo, no sólo es perdida de tiempo, no es cine. La palabra es ruido con el que debes poder lidiar bien. Usarla con extremo cuidado. Si las palabras en la literatura son de cuidado, en un film debe ser ingeniosas, pues la palabra en la película siempre está deformada, son como sonidos descomedidos, bruscos, desconsiderados, insolentes, diminutivos ridículos, atroces y vulgares. Si eres observador agudo, encontraras la secuencia central, la que nos da a entender el meollo, la acción aunque esta sea muy lenta, es la angustia interna. La violencia de un personaje no es lo que está afuera es lo que se lleva dentro, esa es la que queremos mostrar.

Stanley Kubrick

'Cuando haces una película,tardas unos días en acostumbrarte al equipo. Es como desnudarse delante de cincuenta personas...'Kubrick.
Eurídice Zamora ©

LOLITA por Ma.O.Curiel


" Al comenzar a leer la obra – y superado el rechazo inicial que me produjo H.H- me dejé llevar por la idea que H.H era una victima de esa atracción malsana que producen la nínfulas, y que en el fondo no era mas que un obcecado por la perfección y la belleza. No obstante, hay un párrafo cuya lectura me resultó particularmente reveladora, un párrafo para mi crucial o punto de quiebre en la novela, y es cuando H.H reecuentra a Lolita, tres años más tarde, embarazada, con 17 años y hasta con "olor a fritanga" y dice:


"Resulta evidente que no podía matarla, aunque alguno haya imaginado lo contrario. Es qué no lo entienden. Era un amor a primera vista, a última vista, a cualquier vista".
Me recordó un libro de Cohen ( creo Bella del Señor) y una pelicula que no logro recordar el nombre, donde el tema era el amor absoluto. Su forma de describir, pensar y evocar a Lolita- de manera casi sublime- te coloca frente a un monumento al amor, a una suerte de Taj-Majal literario.


Nabokov es de esos autores cuyo modo de interpretar – o fabular- la realidad, crean paradigmas. Libros que pasan a constituir " categorías de pensamiento". Así como a una determinada situación la denominamos ""Kafkiana"", a las muy singulares historias de esta naturaleza deberían llamarlas "Nabokiana"


María Curiel


agosto 2006

¡Me casé con tu mamá!


-Me casé con tu mamá.


-¡Fenómeno! dijo Lolita,


Humbert se hizo su padrastro de la noche a la mañana. Lo grave es que Lolita en su pequeño pensamiento, en sus doce años, sospechaba, que Humbert, estaba enamorado, era, de ella. Lolita no alcanzaba afirmar el amor por ella como mujer. El que se haya convertido en su papá le dio a la historia un vuelco mas psicopático. A la historia, mas no a Humbert Humbert. Un psicopata no siente culpa. En esta novela, Humbert, no hace mas que dramatizar ésta situación poniéndose a si mismo como el monstruo de cuatro cabezas. Sin embargo en las pausas de la contradicción de su pensamiento,dice:


“Si me recreo algún tiempo en los temores y vacilaciones de esa noche distante,es porque insisto en demostrar que no soy, ni fui nunca, ni pude haberlo sido, un canalla brutal. Las regiones apacibles y vagas en que reptaba eran el patrimonio de los poetas, no el acechante terreno del delito. Si hubiera llegado a mi meta, mi éxtasis habría sido todo suavidad, un caso de combustión interna cuyo valor apenas habría sentido Lolita, aun completamente despierta.”


Mas adelante dice: “Pero, con franqueza, éstas son cuestiones que no vienen al caso; no me interesa en absoluto el llamado "sexo". Cualquiera puede imaginar esos elementos de animalidad. Una tarea más importante me atrae: establecer de una vez por todas la peligrosa magia de las nínfulas.”


Él 39 y ella doce años.


Él la amaba con locura, ella ni sabía lo que era amor.(si es que eso se puede entender)


Él buscaba el mismo sexo de su infancia, ella simplemente no tenía edad para saber lo que quería, si acaso eso ha de saberse.


Él la amó a primera vista y para siempre, ella no tuvo opción, pues era una nínfula.


Y, ¿qué es una nínfula?



- Una chiquilla de 12 a 15 años. Importante; no toda niña de esa edad es nínfula.


- Atractiva, muy coqueta, llamativa, pero, no necesariamente una bonita colegiala
o girl scout.


- “No tiene acné aunque se atiborre de la comida mas grasienta.”


- “Demoníaca”, pero inconsciente de su poder ligeramente felino.


- Poseedora de amor y deseo prematuro.


- Tierna y de soñadora puerilidad.


- Todavía no es posesiva como la mujer adulta.


- Cínica, vulgar e interesada, por lo general vivaz.


- Pestañas abundantes y mirada insistente y algunas veces muy cruel.


- Escaladora precoz.


- Se burla de la virginidad de las demas.


- Una estrella de cine en ciernes, una chica saludable, pulcra, fuerte y normal. La salubridad de Inrid Bergman en Casablanca, pero con doce años y cabello largo.



¡Ah!, algunas mujeres adultas de hoy, pueden relatar su cronología de cuando eran nínfulas, aunque olviden fácil aquella etapa de su vida.



En el caso de Humbert, nínfula es aquella de la se enamoró “a primera vista, a segunda vista a última vista..” Eso lo hace ser de naturaleza humana, es decir fiel hasta lo insaciable, y así la historia trata de amor, va de amor. No es que Humbert se tenía que enamorar de una nínfula, sino que el amor de Humbert fue una nínfula. Tenía la curiosidad, pero raro, se enamoró. Y le tocó la peor versión del amor.


Cuando Humbert pisa la cúspide de su enamoramiento por aquella nínfula, su Lo, descubierta, pero aun no conquistada, es sorprendido por su ida a un campamento de verano enviada por la madre de ella. Humbert dice:”Sabía que me había enamorado de Lolita para siempre; pero también sabía que ella no sería siempre Lolita. El primero de enero tendría trece años. Dos años más, y habría dejado de ser nínfula para convertirse en una jovencita, y poco después pasaría a ser el colmo de los horrores: una universitaria”


¡Que tristeza la vida, amó a Dolores hasta el final!


“A pesar de lo que había crecido, para mí era más nínfula que nunca, con aquellas piernas y brazos color melocotón y aquel equipo de tenis para adolescente. ¡Me recordaba los ángeles del cielo!


Para no dejar de ver a su Lolita, tuvo que casarse con su mamá, la señora Haze . No la mata, pero repentinamente muere, a partir de allí comienza la tragedia otra vez.


¿Cómo es que Humbert se amolda al mundo de la edad de Lo?, ¿cómo es que no se aburre de Lo?, ¿cómo la puede seguir amando? ..un tipo de literatura ligeramente superior “le olia a escuela”… Lo, no quería desperdiciar sus “vacaciones” con lecturas ”superiores”. Celoso de todos los varones con que se cruzaban, Humbert presentía su trágico destino, el de él.


Pero, Humbert acepta ese mundo, su Lolita como pareja. “Al permitir que Lolita estudiara arte escénico, le di pie-tonto enamorado- para que cultivara el arte del engaño…En realidad lo que hizo fue aprender a traicionarme.” Su enorme pensamiento no omite la idea de que para Lo, es y será siendo, su “querido” papá. “saberlo era un infierno, pequeña mía” –dice Humbert.


Hay que hacer un paréntesis, y recomenzar la historia. El primer amor en la vida de Humbert fue una niña, su niña iniciática llamada Annabel, pocos meses menor que él. “Nos queriamos con un amor prematuro” dice Humbert. Cuatro meses después de su arrebatador amor a primera vista, en aquel verano remoto, Annabel murió de tifus. Así que, Lolita empezó con Annabel. Su pecado fue encontrar de nuevo ese amor de marras, aquella precursora de Lolita, la misma acechante adoración.


Para Humbert; escritor y poeta, todo el enorme mundo era un juzgado. No dejaba de dar esa terrorifica carta de presentación. Siempre examinando su caso, ante el mundo intelectual, ante los sentimentaloides, ante las señoras de sociedad, ante los lectores imparciales, ante los lectores sacudidos por la risa, o por la tristeza, en fin, ante damas y caballeros.


“Quizás interese saber a los psicólogos, ahora que viene a cuento, que tengo la capacidad- caso harto singular, supongo- de verter lágrimas mientras doy rienda suelta a los torrentes de mi lujuria”


“No frunzas el ceño, lector; no quiero dar la impresión de que no conseguí ser feliz.
El lector debe comprender que, dueño y señor de una nínfula, el encantado viajero está, por así decirlo, más alla de la felicidad.”


Vladimir Nabokov hizo una novela valiente, cualquiera sea su época, llena de pensamiento maduro y genial, trata la naturaleza humana, pone al hombre como tal. Eso nos pega, nos llega, de pronto estremece, no deja pararnos de la silla, es como el arte. Y al final nos damos cuenta que todo en absoluto es un invento. El escritor de la novela se atribuye ser el presentador y crítico implacable de Humbert, el John Ray, que sea eso, también un invento, lo sabemos al final, cuando nos convence de todo lo malo que hay en Humbert.

Y todavía no nos hemos referido a la genial muerte de Clare Quilty, el que destrozó
el corazón de su Lo.¿Cómo la podía seguir amando? Nabokov, puso a Humbert movido por un montón de variantes, y no paró hasta ser juzgado para salvar no su cabeza sino su alma. El alma, oxígeno de los poetas para ser comprendido.


“… -Pienso, dice Humbert -en el secreto de los pigmentos perdurables…en el refugio del arte. Y esa es la única inmortalidad que tú y yo podemos compartir, Lolita mía.


Nabokov, escribió bien, pues pensó bien. Refiriéndose a sí mismo, dijo: “Pienso como un genio, escribo como un autor, y hablo como un niño”. Lo que escribió en “Lolita”, lo pensó como un genio.

domingo 25 de febrero de 2007

Vladimir Nabokov


…Pertenezco a esa clase de autores que al empezar a escribir un libro no tienen otro propósito que librarse de él…
Vladimir Nabokov



"Me gustaba ser compadecido, mostrarme indescifrable, misterioso. Me gustaba ser mal interpretado, sentirme victima, impenetrable.”


Fellini

“Me he inventado por completo , una infancia, una personalidad, anhelos, sueños y recuerdos, todo para poder contarlos”


Fellini


archivo 2006

Las ninfas

El ojo infalible del gran Kafka y su extraña historia de amor.


"La primera lectora auténtica de Kafka fue la desdichada Felice, fue testigo horrorizada del primer argumento kafkiano. Su prometido se debatía en la agonía de la literatura, y por esta razón consignó en su diario el 3 de enero de 1912: "Cuando se hizo evidente en mi organismo que escribir era la expresión más productiva de mi ser, todo se inclinó hacia ello y abandoné todas las facultades que se orientaban hacia los placeres del sexo, del comer, del beber, de la reflexión filosófica y, esencialmente, de la música"."
el blog de bubastis

franz y felice

Friday, August 04, 2006
La extraña relación de amor entre Felice Bauer y Franz Kafka
escritor invitado: federico vegas


Al castellano le cupo, pues, el honor de ser la primera lengua a la que fue vertida desde el alemán la pesadilla de Gregor Samsa (muchos años antes de que los intelectuales franceses de la segunda posguerra decretaran el alto valor literario de los garabatos de Kafka).
El texto de 1938 atribuido a Borges no fue la primera traducción al castellano de La metamorfosis. Ya existían otras traducciones a nuestra lengua desde 1925. No obstante, lo que sí parece cierto es el hecho de que el castellano fue la primera lengua extranjera a la que se tradujo el más célebre relato de Kafka.
Kafka es el gran escritor clásico de nuestro atormentado y extraño siglo.



Felice, Kafka y Canetti





“El otro proceso de Kafka” es un ensayo de Elias Canetti sobre el material epistolar de Franz Kafka a Felice Bauer. Se trata de cartas, y postales, enviadas a diario desde 1912 a 1917. FB, se convirtió en su eterna pretendiente vital, su lectora perfecta. Para los que piensan que las musas y la inspiración son inciertas, está a un paso de perder eso que llaman pasión. Kafka sin saberlo nos quedó a partir de esa tarde del 12 de agosto de 1912. A su mejor amigo le decía de ese flechazo: “Ayer, al ordenar la orbita, me encontraba bajo los efectos de la muchacha Felice fue su impulso número uno. De los encuentros a primera vista que mas han hecho mella en la historia de la humanidad. Y, como todo gran amor se convirtió en un tormento. Esa tempestad lo llevó a decir cosas que han alimentado nuestras pasiones. Rara vez se sentía a gusto en la conversación, “el amor se manifestaba a través de su palabra escrita”
Aquel desastre amoroso dio pie para afirmar que se puede amanecer siendo un enorme y repulsivo insecto.
Esa relación empezó con un temor mayor del convencional. Kafka la nombraba únicamente por unas discretas “FB". “He pensado mucho en ¡ Que embarazo para escribir un nombre!” decía Kafka.
“Felice fue exactamente lo que necesitaba. Una mujer que estuviera a su disposición sin esperar de él más que palabras, como una especie de transformador cuyos errores técnicos conocía y dominaba hasta el punto de que al instante podía corregirlos con ayuda de una carta” “Lo importante de Felice era que existiera, que no necesitara ser inventada y que, tal como era, no tuviera que ser inventada por Kafka... Al cortejarla de lejos, Kafka la idolatraba. Acumulaba sobre ella todas sus preguntas, sus ruegos, sus temores, sus diminutas esperanzas con el fin de arrancarle las cartas.” Dice Canetti
Las primeras cartas fueron escritas con la mayor exactitud y detalles de ese encuentro. Quería su musa sólo para el. Saberlo todo acerca de ella, una idea exacta del ambiente de su trabajo y su casa.
No eran unas inútiles escenas de celos, eran unos celos inmensos, el factor y la precisión para su escritura. Sabía que todo eso podía alienarlo. Lo necesitaba para escribir y, para el, significaba, mucho mas que colaborar con el mundo.
K, logra imponerle que ella también le escriba, y, sin ser presa de la misma obsesión llega a enviarle cartas todos los días. Dos noches después de su primera carta a Felice escribe “La Condena”, de una sola tirada, en una sola noche, en diez horas. “Se diría que con esta obra queda establecida su dignidad personal como escritor.” La semana siguiente surge “el Fogonero”, y durante los dos meses que siguen otros cinco capítulos de “América”, durante dos semanas interrumpe la novela, escribe “la Metamorfosis”. Un período formidable .
El 14 de enero, ya es 1913. Kafka le escribe: “En cierta ocasión me escribiste que querías estar a mi lado mientras yo escribía; pero, imagínate, no sería capaz de escribir en tales condiciones… Escribir significa entregarse por completo…Por ello uno no puede estar lo suficientemente solo cuando escribe, por ello no puede reinar el suficiente silencio en torno a uno cuando escribe, la noche es todavía demasiado poco noche. Por ello no puede nunca bastarle a uno el tiempo, pues los caminos son largos y uno se equivoca fácilmente…A menudo he pensado que la mejor vida para mí consistiría en recluirme con una lámpara y lo necesario para escribir en el recinto más profundo de un amplio sótano cerrado. Me traerían la comida desde fuera y la depositarían lejos, tras la puerta más externa del sótano. El ir a buscar esta comida, vestido sólo con una bata, a través de los pasillos del sótano, sería mi único paseo. Luego regresaría junto a mi mesa, comería lentamente, reflexionando, y de inmediato volvería a escribir. ¡Y qué cosas escribiría entonces! ¡De qué abismos las arrancaría!”




Frank querido,

Hoy vine al parque a escribirte. Estoy sentada en un banco de hierro, muy labrado, a la orilla del camino que serpentea por entre el pasto. El parque está sembrado de árboles que parecen alegres cuando la brisa los mueve. Es un día cálido y mi perro, que está echado debajo del banco a mis pies, parece disfrutarlo tanto como yo.
No sabes como me deleito con tus cartas, trato en ellas encontrar rasgos de tu persona que tanto desconozco y tantos deseos tengo de aprender.
Me queda en la memoria tan poco de ti, de tu mirada, del calor de tu piel en ese último roce de tu mano con la mía, del tono de tu voz. Trato de guardar esos recuerdos, evocándolos en mis momentos más íntimos para poder sobrellevar mis largas noches sin ti. Por eso, en tus letras, intento conocerte, trato de amarte.
La mañana está fresca, la brisa roza mi piel y ella se eriza, así como ese día en que nos conocimos, cuando me deslizaste la foto y me tocaste.
Hoy me siento bien, acompañada con tus pensamientos plasmados en este papel, que se han convertido en mi motivo de vida, en mi ilusión. Puedo cerrar los ojos y soñar con un día en que pueda estar a tu lado mientras escribes, junto a esa luz que procura tu larga noche de insomnio y fantasmas, de tormentos y temores…
No sé si mis angustias te hacen ruido, tu timidez me afecta, no entiendo como puedes desearme con tus letras, en un papel, de la forma que lo haces, alimentando mi alma y tu piel no puede arroparme, para nutrir mi cuerpo hambriento de tus caricias.
Es fácil complacer el cuerpo frágil que solo depende de ciertas reacciones químicas y tan complejo hacerlo con el alma y tu mi amor lo has logrado con tus cartas. No entiendo porque tienes tanto miedo y rechazas nuestra convivencia en pareja.
Tengo suerte de conocerte y poder leerte todos los días, tu palabra escrita evoca mis mejores sentimientos y mi deseo de estar a tu lado.
El parque se ha llenado de visitantes, todos caminan y conversan y en una banca observan a una mujer con un perro a sus pies que sonríe con los ojos cerrados.
Te pienso siempre y todo mi trabajo fluye en dirección a nuestro futuro encuentro.
Te quiero,
F.


Ingrid Melizan ©



agosto 2006


Mi siempre querido Kafka...


Mi siempre querido Kafka, Estoy sentada frente a una ventana en la habitación del hotel donde me hospedo por unos pocos días en tu ciudad de Praga. Puedo ver el río con su lento pasar, la gente caminando un poco más rápido y mis pensamientos volando a gran velocidad. Esta corta visita sin la familia me permitirá escribir una carta que nunca te podrá llegar, pero me la debo a mi misma y quien quita que algún día a alguien le pueda interesar. Hace unas semanas, cayó en mis manos un libro de un tal Elías Canetti,”La Conciencia de las Palabras”, titulo que inevitablemente llamó mi atención. Para mi sorpresa, dentro encontré un ensayo: “El otro proceso de Kafka”, mira lo que hiciste, ¿recuerdas?, nunca pensé que esto podría romper las barreras, las leyes del tiempo, ese libro que escribiste justo cuando rompimos nuestro segundo compromiso matrimonial. Estamos en la historia y no nos dimos cuenta, este ensayo nos hace perfectos, como las palabras sacadas de las cartas que nunca pasaron a la basura, ni quemadas, ni destruidas… Tal parece que nos conocimos ochenta y ocho años antes…, y ha tenido que ser grandioso e inolvidable….Casi un siglo y las palabras amorosas han pasado las barreras de lo irrenunciable….Sí, el amor, cuando es amor, no conoce de renuncias…. El mundo entero comenzaba un terrible proceso hacia la guerra y nosotros viviendo el nuestro particular, … tu buscabas un tronco que alimentara con sabia nueva tu capacidad para escribir, yo solicitando ayuda que me permitiera retomar el amor y la fe ya en ti perdida … ambos dedos apuntaron hacia la pequeña suiza, mi amiga Grete Bloch, quien resultó ser tu nueva motivación y mi doloroso catalizador para romper las promesas de amor realizadas pocas semanas atrás. He llegado a comprender tu incapacidad para amar. Vivías lleno de miedos y con total indiferencia hacia las demás personas, lo cual te hacía excluyente con el compromiso de amor. Vivías atormentado entre lo que tenías y lo que deseabas tener. Tan sensible y frágil eras a la vez, que para protegerte fabricabas una gruesa corteza a fuerza de cinismo. Esto fue lo que mas me hizo atarme a ti. !Amores epistolares en la cabeza de una joven romántica como yo ! Fuiste casi un mendigo pidiéndome que llenara de mis horas, sensaciones y vivencias cada una de las tuyas. Querías saber, vivir, oler todo de mi. Te parecía poco lo que describiera de mi vida cotidiana y para alguien tan normal como yo, eso era un elixir de romántica ilusión. Fueron pocos horas y menos palabras las que cruzamos aquella tarde de agosto cuando nos conocimos casa de los Brod por 1912. Me sentí coqueta y divertida ante la corta cercanía, la cual acrecentaste de inmediato con una invasión de cartas que me enviabas a diario, hasta tres o cinco a la vez. Tus cartas ocupaban todas mis horas, me hacían vivir emociones muy variadas cada vez … en una misma misiva sometías mis sentimientos a tu antojo pasándome por la ternura, agradecimiento y elevación, para que líneas mas tarde me llevaras hasta el asombro, el dolor y la rabia….


Tuya,


Felice


Lolita Sanabria © Agosto 1916-2006


agosto 2006


Praga 28 de Marzo de 1913,
Mi sufrido y gran amor,


Creo que no sabrás nunca lo que te he querido. Así, cómo pocas veces, se puede querer a alguien…. Muchas veces lloro por tu gran dolor, pero, ese dolor es lo que te ha hecho es crear irremediablemente. No mereces tanto sufrimiento. Imagino lo que has tenido que sufrir durante todos estos largos años, por injustas complicaciones sin sentido. O con el que dan a las cosas, los mas inciertos acontecimientos fatuos, y fatalidades inmerecidas….Y aun así, sigues tu camino de palabras tan duramente encontradas, cual diamantes sacados de las minas de África. Tus palabras mueven al mundo, y lo desorbitan en una sóla inspiración….me dices: ¡pobre Felice!, pero eres tú, el sufrimiento que los poetas han cantado desde los primeros tiempos…eres como un Cristo crucificado y abandonado por su padre que tenía que salvar al mundo de tanta maldad, y a toda costa. Hay personas que han sido como Jesús, pagando las penurias de una humanidad pidiendo piedad, y tú la has escuchado…Me dices que tienes un frío inclemente y sientes asco saber que te corre por tu costado izquierdo…. Como quisiera acurrucarte y pasarte la mano por tu cabello abandonado…Se que nunca te enfadas conmigo… Crées, que dejo pasar la vida tranquila sin escribirte… cuan equivocado estas, lleno papeles varias veces al día y siempre terminan en la basura, no vayan ser indignos de ti, no vaya ser que no estén a tu altura…Espera mis cartas, aunque no te lleguen, pues las escribo día tras día….me quita el sueño, sí, pero me gusta. Me duele, sabes, me duele mucho, es como si los huesos estuvieran por fuera….yo soporto sin daño tu manera de vivir, y no sabes como te entiendo…qué equivocado estas, crees que siempre tengo gente alrededor….todo es peor, todo es peor….
Se que es, no tener planes ni perspectivas…y lo mejor que haces es quedarte tumbado en la cama…el presente te colma por completo y es allí cuando te va bien, lo sé…. Dios…. no sabes lo que se eso…. No maldigas el presente, ni menos el porvenir, esa es tal vez…es…. la gran diferencia entre tú y yo….

Tu amada Felice


Eurídice Zamora ©






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