viernes, 27 de abril de 2007

Bolaño

por Ingrid Melizán


Conocí a Bolaño a través de una entrevista que proyectaron en un foro de ReLectura. Tengo que admitir que lo que más me llamó la atención fue su humildad. El español que lo entrevistaba lo comparaba con grandes escritores de la época y de otras y el realmente no se lo creía. Hay una frase que recuerdo que me llamó mucho la atención cuando hablaba de la juventud, “se corrompe la infancia”. La sociedad nos va corrompiendo la infancia y en ese proceso desgarrador hay personas como Roberto Bolaño que deciden ser escritores. Bolaño, resaltaba el entrevistador, es uno de los narradores hispanohablantes más notables de este siglo.
En su libro de cuentos “Llamadas telefónicas” me impresiona la forma de narrar tan sosegada y modesta con la que describe las cosas mas sórdidas de la condición humana. No provoca prisa en leer el desenlace, uno va leyendo como los personajes atraviesan situaciones precarias, humillantes, atroces como si fuera una receta de cocina en la que el experto en la receta describe los ingredientes para preparar un suculento desastre personal de vida.
No utiliza grandes adjetivos, ni frases pomposas, ni verbos rimbombantes, tampoco da soluciones, ni analiza las situaciones, a veces se acuerda vagamente y muchas ni recuerda. Sus personajes tienen una vida gris, no llegamos realmente a conocerlos, sólo los vemos moverse en el tablero como piezas de una corrompida sociedad.
Ingrid Melizán ©

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